Las Florecillas de San Francisco


Índice de capítulos
Capítulo I.
En el nombre de nuestro Señor Jesucristo crucificado y de su madre la Virgen María. Este libro contiene ciertas florecillas, milagros y ejemplos devotos del glorioso pobrecillo de Cristo messer San Francisco y de algunos de sus santos compañeros. En alabanza de Cristo. Amén

Capítulo II.
Cómo messer Bernardo, primer compañero de San Francisco, se convirtió a penitencia

Capítulo III.
Cómo San Francisco, queriendo hablar al hermano Bernardo, lo halló todo arrebatado en Dios

Capítulo IV.
Cómo un ángel propuso una cuestión al hermano Elías, y, respondiéndole éste con orgullo, fue a referírselo al hermano Bernardo

Capítulo V.
Cómo el hermano Bernardo fue a Bolonia y fundó allí un lugar

Capítulo VI.
Cómo San Francisco bendijo al hermano Bernardo antes de morir

Capítulo VII.
Cómo San Francisco pasó una cuaresma en una isla del lago de Perusa con sólo medio panecillo

Capítulo VIII.
Cómo San Francisco enseñó al hermano León en qué consiste la alegría perfecta

Capítulo IX.
Cómo San Francisco y el hermano León rezaron maitines sin breviario.

Capítulo X.
Cómo el hermano Maseo quiso poner a prueba la humildad de San Francisco

Capítulo XI.
Cómo San Francisco hizo dar vueltas al hermano Maseo para conocer el camino que debía seguir.

Capítulo XII.
Cómo San Francisco quiso humillar al hermano Maseo

Capítulo XIII.
Cómo San Francisco y el hermano Maseo colocaron sobre una piedra, junto a una fuente el pan que habían mendigado, y San Francisco rompió en loores a la pobreza

Capítulo XIV.
Cómo, mientras San Francisco hablaba de Dios con sus hermanos, apareció Cristo en medio de ellos.

Capítulo XV.
Cómo Santa Clara comió en Santa María de los Ángeles con San Francisco y sus compañeros.

Capítulo XVI.
Cómo quiso San Francisco conocer la voluntad de Dios, por medio de la oración de Santa Clara y del hermano Silvestre, sobre si debía andar predicando o dedicarse a la contemplación

Capítulo XVII.
Cómo un niño quiso saber lo que hacía San Francisco de noche.

Capítulo XVIII.
Cómo San Francisco reunió un capítulo de cinco mil hermanos en Santa María de los Ángeles

Capítulo XIX.
Cómo fue revelado a San Francisco que su enfermedad era un don de Dios para merecer el gran tesoro.

Capítulo XX.
Visión admirable de un joven novicio que estaba en trance de salir de la Orden.

Capítulo XXI.
Cómo San Francisco amansó, por virtud divina, un lobo ferocísimo.

Capítulo XXII.
Cómo San Francisco domesticó unas tórtolas silvestres

Capítulo XXIII.
Cómo San Francisco, estando en oración, vio al demonio entrar en un hermano

Capítulo XXIV.
Cómo San Francisco convirtió a la fe al sultán de Babilonia.

Capítulo XXV.
Come santo Cómo San Francisco curó milagrosamente de alma y cuerpo a un leproso.

Capítulo XXVI.
Cómo San Francisco convirtió a tres ladrones homicidas.

Capítulo XXVII.
Cómo San Francisco convirtió en Bolonia a dos estudiantes.

Capítulo XXVIII.
Cómo el hermano Bernardo tuvo un arrobamiento, en el que permaneció desde la madrugada hasta la hora de nona.

Capítulo XXIX.
Cómo el demonio se apareció al hermano Rufino en figura de Cristo crucificado y le dijo que estaba condenado.

Capítulo XXX.
La hermosa predicación que hicieron en Asís San Francisco y el hermano Rufino cuando predicaron sin hábito.

Capítulo XXXI.
Cómo San Francisco conocía puntualmente los secretos de las conciencias de todos sus hermanos.

Capítulo XXXII.
Cómo el hermano Maseo obtuvo de Cristo la gracia de la humildad.

Capítulo XXXIII.
Cómo Santa Clara bendijo, por orden del Papa, los panes, y en cada uno apareció la señal de la santa cruz.

Capítulo XXXIV.
Cómo San Luis, rey de Francia, fue a visitar al hermano Gil en hábito de peregrino.

Capítulo XXXV.
Cómo, estando gravemente enferma Santa Clara, fue transportada milagrosamente, en la noche de Navidad, a la iglesia de San Francisco.

Capítulo XXXVI.
Una visión hermosa y admirable que tuvo el hermano León y cómo se la declaró San Francisco.

Capítulo XXXVII.
Cómo San Francisco recibió en la Orden a un caballero cortés.

Capítulo XXXVIII.
Cómo San Francisco conoció en espíritu que el hermano Elías estaba condenado y que moriría fuera de la Orden.

Capítulo XXXIX.
Cómo San Antonio, predicando ante el papa y los cardenales, fue entendido por gentes de diversas lenguas.

Capítulo XL.
Cómo San Antonio predicó a los peces, y por este milagro convirtió a los herejes.

Capítulo XLI.
Cómo el hermano Simón, hombre de gran contemplación, libró de una gran tentación a un hermano que estaba para dejar la Orden.

Capítulo XLII.
Algunos santos hermanos: Bentivoglia, Pedro de Monticello y Conrado de Offida. Y cómo el hermano Bentivoglia llevó a cuestas a un leproso quince millas en poquísimo tiempo. La provincia de la Marca de Ancona estuvo antiguamente adornada, como el cielo de estrellas, de hermanos santos y ejemplares, que, como lumbreras del cielo, han ilustrado y honrado a la Orden de San Francisco y al mundo con sus ejemplos y su doctrina.

Capítulo XLIII.
Come frate Cómo el hermano Conrado amonestó a un hermano joven que servía de escándalo a sus hermanos y le hizo cambiar de conducta.

Capítulo XLIV.
Dos hermanos que se amaban tanto, que, por caridad, se manifestaban el uno al otro las revelaciones que tenían.

Capítulo XLV.
Cómo un hermano, por nombre Juan de la Penna, fue llamado por Dios a la Orden cuando aún era niño.

Capítulo XLVI.
Cómo el hermano Pacífico, estando en oración, vio subir al cielo el alma de su hermano Humilde.

Capítulo XLVII.
Un santo hermano a quien, cuando estaba para morir, se apareció la Virgen María con tres redomas de electuario y lo sanó.

Capítulo XLVIII.
Cómo el hermano Jacobo de Massa vio, bajo la forma de un árbol, a todos los hermanos menores del mundo.

Capítulo XLIX.
Cómo Cristo se apareció al hermano Juan de Alverna I.

Capítulo L.
Cómo, diciendo misa el hermano Juan de Alverna el día de Difuntos, vio que muchas almas eran liberadas del purgatorio.

Capítulo LI.
El santo hermano Jacobo de Falerone y cómo se apareció al hermano Juan de Alverna después de muerto.

Capítulo LII.
La visión del hermano Juan de Alverna, en que él conoció todo el orden de la santa Trinidad.

Capítulo LIII.
Cómo, celebrando la misa, el hermano Juan de Alverna cayó como si estuviera muerto.

 

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