Notas:

  1.  Gregorio IX, el gran amigo de San Francisco y protector oficial de la Orden en tiempo en que no era sino el cardenal Hugolino; fue papa de 1227 a 1241.

  2. El 19 de julio de 1228.

  3.   El valle de Espoleto pertenecía entonces al imperio. En 1198, Conrado de Ürslingen se vio obligado a cederlo al papa. Asís aprovechó esta misma ocasión para deshacerse de la soberanía teutónica y crearse un gobierno comunal.

  4.   Celano no precisa la fecha de nacimiento. Pero la podemos fijar a partir de algunos datos que nos proporciona: nos dice que murió «el año vigésimo de su conversión» (1 Cel 119) o «cumplidos los veinte años de su total adhesión a Cristo» (1 Cel 88), conversión que tuvo lugar a los veinticinco de su edad (1 Cel 2). Como sabemos que su muerte ocurrió el 3 de octubre de 1226, su nacimiento ha de colocarse en 1181 ó 1182.

  5.   Lo que Celano nos dice en esta Vida primera es muy distinto de lo que nos va a decir en la Vida segunda (3-5). La razón principal de estas diferencias es que el autor emplea en sus dos escritos esquemas teológicos distintos: mientras en la primera biografía se valdría de ciertos esquemas descriptivo-teológicos agustinianos, en los que se resalta el pecado para que luego destaque más la gracia, en la segunda quiere presentar una imagen de Francisco destinado desde el principio a una santidad encumbrada.

  6.   Séneca el filósofo, que en la Edad Media gozaba de gran prestigio como presunto corresponsal con San Pablo. Si Celano le da el título de poeta, es porque se le atribuyen varias tragedias. La cita está tomada de su correspondencia (Ad Lucil. l. VI epist. 8 n. 1).

  7.   San Agustín en sus Confesiones: «Fingía haber hecho lo que no había hecho para no parecer tanto más abyecto cuanto más inocente, y tanto más vil cuanto más casto» (II 3,7).

  8.   Parece que el joven Francisco cultivó de modo particular la originalidad y la extravagancia en sus vestidos, valiéndose de los paños del negocio de su padre. Los Tres compañeros destacan el modo de vestir impropio a su condición, vanidoso y llamativo; a veces añadía retazos de paño valioso a vestidos de tela ordinaria (TC 2).

  9.   No más cruzar la Porta Nova, la más próxima a la casa paterna de Francisco, contempla uno un hermoso paisaje: a la izquierda queda la impresionante mole del monte Subasio; a la derecha, el valle umbro; de frente, el sinuoso camino que lleva a Foligno.

  10.   Por aquellas fechas, un irreprimible frenesí guerrero quemaba a los italianos del centro contra los invasores alemanes, que se habían tornado cordialmente odiosos en todas partes. El gran senescal del imperio, Markwald de Anweiler, intentaba por las armas la tutela del futuro Federico II, confiada a Inocencio III. Este papa encargó el mando de sus huestes a Gualterio de Brienne. Muchas ciudades, emborrachadas por los logros primeros de ese militar en la Pulla, se lanzaron a organizar levas de nuevas tropas. Cf. LM 1,3 nota.

  11.   Noticias complementarias a este respecto en 2 Cel 6. Fueron, sin duda, recogidas de las que transmitieron los Tres Compañeros (TC 5).

  12.   Según conjetura de Sabatier (Études inédites p. 163), se trataría de quien más tarde había de ser el hermano León.

  13.   Compárese este pasaje con 2 Cel 95.

  14.   14) Cf. Test 14 y 2CtaCle 6.

  15.   Escarlata: palabra reservada hoy día al color rojo vivo, que hasta el siglo XVI designó un tinte brillante de color blanco, azul o verde. Los aires exóticos que influyeron en la moda occidental en tiempos de las Cruzadas trajeron del Oriente las primeras muestras de damasco, escarlata y carmesí. Todas estas telas raras eran muy apreciadas y muy costosas.

  16.   Dista unos quince kilómetros, que Francisco, de regreso, tuvo que hacerlos a pie.

  17.   «Nos es desconocida la época en que fue construida la iglesia; sabemos únicamente que aparece mencionada en un documento de la primera mitad del siglo XI. No hubiera quedado vestigio alguno de la misma si un día no hubiera entrado en ella San Francisco para orar» (A. Masseron, Assise [París 1950] p. 158).

  18.   Para la Edad Media, el miles es el caballero que reviste su actividad política de sentido de humor y desinterés; gracias a los juglares, la idea de caballero penetró hasta en las menores aldeas. La palabra condensó el ideal de toda una época.

  19.   Francisco tuvo un gran respeto a los sacerdotes durante toda su vida. Cf. Test 6-10.

  20.   Sin duda, el «amigo» del que habla en 1 Cel 6.

  21.   Probablemente, sería uno de esos rincones situados bajo la escalera, carente en absoluto de la más pequeña comodidad. Recuérdese la leyenda de San Alejo.

  22.   «En la ruta natural del Mediterráneo al Mar del Norte, ya desde fines del siglo XII se fijó la Champaña como centro principal de intercambio entre Oriente y Occidente. En Troyes, Provins, Bar-sur-Aube, Lagny, centros por los que sucesivamente se iban montando las ferias a lo largo del año, los hombres de negocios italianos eran los animadores y los que regulaban el tráfico... A veces cruzaban los Alpes o los Apeninos en el rigor de las estaciones; viajaban solos o en caravanas, con o sin conductores especializados. Eran muy frecuentes las emboscadas, ya que los mercaderes podían ser presa fácil y provechosa tanto de personas necesitadas como de bandidos profesionales. Mejor que nadie conocían ellos las posadas de la ruta, los almacenes en las villas, los albergues poco confortables, en que el buen humor de los viajantes apenas podía disipar la pena de estar lejos de los suyos» (Y. Renouard, Les hommes d'affaires italiens du Moyen Âge [Arman Colin 1950] pp.40. 74).

  23.   Como se ha visto (1 Cel 10), Francisco, desconfiando de sus propias fuerzas, no osaba exponerse a la cólera de su padre, sino que prefería ocultarse en un escondrijo.

  24.   Guido secundus, que fue obispo de Asís desde 1204 (?) hasta su muerte, el 30 de julio de 1228. El tribunal episcopal tenía sus competencias, y las decisiones que tomaba acarreaban efectos jurídicos. Pero un tribunal eclesiástico, ¿tenía autoridad para juzgar a un laico? Para Heimbucher (Die Orden und Kongregationen der katolischen Kirche [Paderborn 1935] I p. 670), el mero hecho de ser ermitaño colocaba a Francisco bajo la jurisdicción episcopal. Según Hilarino Felder (Der Christusritter aus Assisi, Zürich 1941), Francisco debió de ser recibido como «oblato» de la iglesia de San Damián, y así obtendría el poder acogerse a la jurisdicción eclesiástica. Además, el que atendía a San Damián era, probablemente, un monje del monte Subasio.

  25.   Tema familiar a la espiritualidad medieval y, sobre todo, a la franciscana: 2 Cel 12. 194. 214 y los paralelos de San Buenaventura: LM 2,4; 7,2; 14,3.

  26.   Es signo manifiesto del gozo que embargaba a Francisco después de su definitiva renuncia. Solía cantar en francés cuando quería expresar la alegría interior. Cf. 1 Cel 16; 2 Cel 127; LM 2,5; Lm 1,8; TC 33; EP 93.

  27.   Probablemente, de San Verecundo, un poco al sur de Gubbio. Hoy día, Vallingegno.

  28.   Garcio es el término que emplea el texto original; encierra un sentido despreciativo, que se aplicaba en razón de las ocupaciones que se asignaban por motivos de incapacidad o malas costumbres.

  29.   Sería uno de los tres hermanos Spadalunga, según un documento del 11 de abril de 1399, editado en AFH 1 (1908) y MF 5 (1890) 77.

  30.   En el hospital de San Salvador de los Muros, en el lugar de la actual Casa Gualdi, a medio camino entre Asís y Santa María de los Angeles. ¿Qué es lo que a Francisco le impulsaba a ir a los leprosos? A ello le induciría la contemplación de Cristo doliente según Is 53 (le tuvimos como leproso...); las estatuas y vidrieras, que representaban al mismo Cristo con rasgos de leproso; la recomendación de Cristo en Mt 10,8, texto, por lo demás, decisivo en la vocación de Francisco, que dice: limpiad los leprosos. Acaso influyó también en él la leyenda de aquel monje que, creyendo que llevaba a un leproso a sus espaldas, vio que transportaba al mismo Cristo. San Francisco los amaba con un amor singular y les daba la designación de «mis hermanos cristianos» (LP 64; EP 58).

  31.   Celano anota este detalle porque la familia de Clara, expulsada de su casa de la plaza de San Rufino, en Asís, cuando el levantamiento popular de 1198-99, se había refugiado en su castillo de Cocorano, en territorio de Perusa. Cf. P. Théobald, Assise au temps de saint François: EF sept. (1938) p. 448s. Acerca de la familia de Clara Favarone, cf. I. Omaechevarría, Escritos de Santa Clara y documentos contemporáneos (Madrid, BAC 314, 1970).

  32.   Clara Favarone tenía dieciocho años cuando la noche del 18 al 19 de marzo, la que siguió al domingo de Ramos de 1212, prometió obediencia a Francisco en Santa María de los Ángeles. Después de una breve permanencia en el monasterio de benedictinas de Bastia y en el de Sant'Angelo in Panso, pasó a habitar con sus primeras seguidoras en el edificio adyacente a la capilla de San Damián, la primera restaurada por el Santo. En los tres primeros años, a lo que parece, la fraternidad femenina ensayó la aventura evangélica a base de la elemental «forma de vida» que les trazara Francisco, en retiro y fidelidad gozosa a dama Pobreza; en 1215, según parece, sor Clara se vio obligada a acogerse a la Regla de San Benito.

  33.   Donde nosotros no vemos sino mero juego de palabras, Celano descubre el presagio de un destino; para ello se apoya en que, según la Escritura, el nombre encierra la vocación.

  34.   Es la aplicación de la Adm 16.

  35.   En 1218-19. Según las constituciones llamadas «hugolinas» (BF I pp. 263-67). Texto definitivamente aprobado por Inocencio IV (bula Solet annuere, del 13 de noviembre de 1245: BF I pp. 394-99).

  36.   Parece que Celano concibe el propósito de escribirla. Hoy nos es conocida una Vida de Santa Clara, escrita por orden de Alejandro IV, que fue quien canonizó a la Santa en septiembre de 1255 (I. Omaechevarría, Escritos de Santa Clara y documentos contemporáneos [Madrid, BAC 314, 1970] pp. 125-99. ¿Es Celano su autor? La mayoría de los investigadores creen que ha de atribuirsele la paternidad de la obra (Id., ibid., pp. 121-22).

  37.   Su descripción aparece en este mismo número. El llevarlo era suficiente para que se diera la transformación jurídica, señalada mas arriba en 1Cel 14 nota. Que la palabra habitus haya que interpretarla aquí en el sentido natural de vestido y no de comportamiento, nos lo garantizan Julián de Espira (título de los capítulos 2 y 3: AF 10 pp. 340-42) y Bernardo de Bessa (Liber de laudibus, AF 3 p. 687).

  38.   Se trata, probablemente, de la iglesia de San Pedro; no se conoce con precisión su ubicación.

  39.   Esta iglesia dependía también de la abadía de Monte Subasio.

  40.   Celano no cita literalmente los textos evangélicos, sino que conglomera recomendaciones de textos tomados, indistintamente, de los tres sinópticos. Se señala de ordinario como fecha de este hecho el 24 de febrero de 1208. Pero se ha de observar que el 24 de febrero de ese año se celebró el primer domingo de cuaresma. Por otra parte, no parece probable que Francisco escuchara dicho evangelio en la fiesta de un apóstol, ya que los biógrafos se contentan con decir «quadam die», «cierto día» (1 Cel 22; TC 25).

  41.   Para los inicios de la Orden cf. K. Esser, La Orden franciscana. Orígenes e ideales (Aránzazu 1976).

  42.   La iglesia de San Jorge (en el lugar de su emplazamiento se encuentra hoy la capilla del Santísimo Sacramento de la basílica de Santa Clara) se hallaba a pocos pasos de la casa Bernardone; en ella había una escuela presbiterial que frecuentó Francisco; Santa Clara le escuchó predicar en ella; y fue también aquí donde en 1228 se desarrollaron las ceremonias de la canonización. Cuando Celano escribía estas líneas, Gregorio IX ordenaba la construcción de una iglesia destinada a acoger definitivamente el cuerpo del Santo (bula del 29 de abril de 1228).

  43.   Paz y salvación: dos temas que aparecen ya unidos en aquel célebre versículo de Isaías: ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación! (Is 52,7), y que San Buenaventura lo comenta así: «Anunció la paz, predicó la salvación, y con moniciones saludables, a muchos que, separados de Cristo, antes habían estado lejos de la salvación, los reconcilió en la verdadera paz» (LM 3,2; cf. 2 R 3,13).

  44.   Compostela; cf. más abajo 1 Cel 30.

  45.   Sin duda, Pedro Cattani, jurista, acaso canónigo de la catedral de Asís. Siguió a Francisco el mismo día que Bernardo de Quintavalle (TC 28). Gozó de la simpatía del Santo. Le acompañó en su viaje a Oriente en 1219 (cf. 2 Cel 30 nota). Es elegido vicario general (Lázaro Iriarte opina que con funciones de ministro general; cf. Consideraciones sobre las llagas 4 nota 8) el 29 de septiembre de 1220. Ejerce el cargo hasta el 10 de marzo de 1221, fecha de su muerte en la Porciúncula, donde fue sepultado.

  46.   Recibido en la Orden el 23 de abril de 1208, murió en 1262. La segunda parte de la frase está interpolada; Celano no podía hablar en 1229 de la larga vida del hermano Gil. Cf. Introducción a las Florecillas; en este volumen p.798.

  47.   Alusión al relato de la vocación de Isaías (Is 6,6).

  48.   Los apóstoles (Hch 14,14).

  49.   Es la oración del publicano (Lc 18,13). Según Wadding (Annales I a. 1209 XXIV p. 65), el hecho tuvo lugar en Poggio-Bustone. Tal es también la opinión de Cuthbert (Vida de San Francisco de Asís [Barcelona 1956] p.63).

  50.   Al mismo tiempo que Francisco deseaba sumamente el crecimiento de su Orden, temía sobremanera al número, que, como consecuencia, trae la decadencia (1 Cel 28; 2 Cel 23.70.158). Cf. también J. F. Gilmont, Paternité et médiation du fondateur d'Ordre: Rev. Asc. Myst. 40 (1964) pp. 393-426.

  51.   Fideliter et devote: Celano aplica aquí estos dos adverbios a la oración, mientras San Francisco quiere expresar con ellos el modo de realizar el trabajo para que no se apague el espíritu de oración (2 R 5,1-2).

  52.   El valle de Rieti (Wadding, Annales I a. 1209 XXIV p. 65).

  53.   La práctica de estos «capítulos» se perpetuó; Cf. Jacobo de Vitry, Carta 1 (en este volumen pp. 963 y 966) y Adm 22.

  54.   Este comportamiento de los primeros hermanos corresponde a las admoniciones que les dirigía San Francisco, y de las que nos han quedado algunos textos: «Dichoso aquel siervo que no se enaltece más por el bien que el Señor dice y obra por su medio, que por el que dice y obra por medio de otro» (Adm 17).

  55.   Eran Juan de San Constanzo, Bárbaro, un segundo Bernardo y Ángel Tancredi. Cf. LP 7 nota.

  56.   Son los mismos términos con que San Francisco, en su Testamento, califica esta primera redacción.

  57.   Benigne et caritative: son las disposiciones con que San Francisco quiere que un superior reciba a un hermano que se encuentre en dificultad (2 R 10,15).

  58.   Como se obligará, algunos años más tarde, a los «Pobres católicos».

  59.   Inocencio III pensaba, tal vez, en la predicación de la cruzada o en la lucha contra los cátaros.

  60.   Ya que los reyes y emperadores, vasallos suyos, recibían el poder, la «espada», a través de él y le rendían homenaje.

  61.   Tanto en la vida real de los hermanos como en los escritos de San Francisco aparecían íntimamente relacionadas la pobreza y la alegría (cf. Adm 27).

  62.   El autor del Sacrum commercium se ha inspirado, tal vez, en esto para el título.

  63.   Para un franciscano, «instalarse» equivale a pegarse a algo, apropiarse de alguna cosa. Para Francisco, el ideal evangélico comporta principios tan simples como los siguientes: el mal consiste en la apropiación; el bien, en cambio, en la donación de lo que se tiene y de lo que se es. Cf. el elogio del hermano Lúcido en EP 85.

  64.   Este caso de conciencia aparece desarrollado en LM 12,1-2. Y Jacobo de Vitry aporta una confirmación de la solución (Carta 1; cf. en este mismo volumen p. 63).

  65.   Homo alterius saeculi. Cf. 1 Cel 82; LM 4,5. Cf. K. Esser, Homo alterius saeculi: WuW 20 (1957) pp. 180-97.

  66.   ¿Alusión al triple grupo de clérigos, religiosos y laicos en la Iglesia o a las tres Órdenes franciscanas: hermanos menores, clarisas y terciarios?

  67.   Test 16-17. A consecuencia de la extensión de la Orden, la 2 R 2,14 admite, no obstante, una túnica suplementaria en razón de climas más rigurosos o salud corporal más frágil.

  68.   Muchas villas poseían un horno comunal.

  69.   1 R 7; 2 R 5. Y el Testamento añade: «Y los que no lo saben, que lo aprendan» (v.21).

  70.   Evitaban particularmente los trabajos de mayordomos y los que hubiera que hacer en compañía de mujeres o de cátaros. La 1 R 7 prohíbe también los empleos de mayordomo, canciller y todo puesto que implique alguna superioridad en una casa; y añade: «Estén sujetos a todos los que se hallan en la misma casa».

  71.   San Francisco se vio obligado a llamar la atención (cf. 2 Cel 21).

  72.   Procedimientos empleados corrientemente por los anacoretas. Celano toma en este caso la expresión de San Gregorio (Diálogos II 2), que refiere cómo San Benito, para vencer una tentación, «se echó en unos espinos, de los que salió con el cuerpo rasgado».

  73.   Hoy resulta muy difícil localizar Rivo Torto. Se encontraba en la llanada de Asís. Allí había una leprosería, llamada de Santa María Magdalena por el nombre de la capilla a ella adjunta. Fue la atracción por el servicio a los leprosos lo que le condujo a aquel lugar. En él estuvo hasta que los monjes benedictinos le cedieron Santa María de la Porciúncula.

  74.   Sentencia atribuida por Pedro el Cantor a un ermitaño (Verbum abbreviatum: PL 205 p. 257).

  75.   El emperador Otón IV (1198-1218) atravesó el ducado de Espoleto los últimos días de septiembre de 1209. Pero es probable que el suceso aquí referido tuviera lugar en 1210, durante otro viaje de Otón.

  76.   Coronado en Roma el 4 de octubre de 1209, Otón IV fue destituido por Inocencio III el 18 de noviembre de 1210.

  77.   Cf. 1 Cel 21. Sobre la instalación en la Porciúncula, cf. LP 8.

  78.   Tal como lo esclarecerá el fin del capítulo, se trata aquí de la «pura y santa simplicidad», a la que en el Saludo a las virtudes canta Francisco como hermana de la sabiduría.

  79.   Sin embargo, pronto lo adoptarán (Test 18).

  80.   Cf. la Paráfrasis del Padrenuestro en los Escritos de San Francisco. Tanto San Francisco como sus hermanos mantuvieron la costumbre de recitarla antes de cada hora del oficio coral; de esta forma, la alabanza oficial de la Iglesia no suplantó la oración espontánea de los inicios.

  81.   Celano nos dirá en el Tratado de los milagros 182 que San Francisco amaba la inocencia y sentía predilección por los niños, de los que ella es característica.

  82.   El mismo San Francisco nombraba provinciales y convocaba a capítulo a toda la Orden. En un principio se celebraba éste dos veces al año en la Porciúncula: por Pentecostés y en San Miguel (TC 14); más tarde, una vez al año (Jacobo de Vitry, Carta 1; cf. Este volumen pp. 963 y 966). A partir de 1217, fecha de la gran dispersión, los hermanos se reunían una vez al año por provincias, por la fecha de San Miguel (1 R 18), y sólo los ministros iban a la Porciúncula para celebrar capítulo general cada tres años en Pentecostés (2 R 8). Según la Crónica de los XXIV Generales, el capítulo provincial del que aquí se habla se celebró en Arlés en 1224 (AF 3 pp. 23 y 230).

  83.   San Antonio de Padua nació en Lisboa en 1195. Fue primero canónigo regular de San Agustín y en 1220 se hizo hermano menor. Asistió al capítulo general de 1221. Descubierta fortuitamente en 1222 su vasta ciencia de la Sagrada Escritura y su prodigiosa elocuencia, desarrolló una fecunda campaña de evangelización en Italia y en el mediodía de Francia. Murió en Arcella, cerca de Padua, el 13 de junio de 1231, a la edad de treinta y seis años. Antes de un año, el 30 de mayo de 1232, era canonizado por Gregorio IX. Su fama de taumaturgo, alimentada por la devoción popular, es, más bien, póstuma. Pío XII lo declaró Doctor Evangélico en 1946.

  84.   Cf. 2 Cel 44 bis. Es curioso constatar cómo se asemejan a éste dos episodios de la vida del hermano León: en primer lugar, aquella crisis que terminó con la recepción de un billete lleno de ternura y de tacto (CtaL); más tarde, otra crisis, que se desvaneció gracias al pergamino en que Francisco le transcribe las Alabanzas, acompañadas de la bendición. Cf. los Escritos de San Francisco.

  85.   Era su denominación favorita (SalVir 2; 2 Cel 84).

  86.   Lc 10,8: Comed lo que os presentan; recomendación incluida en 1 R 3,13 y 2 R 3,14.

  87.   Alimentos crudos, no condimentados ni acompañados de vino; una piedra por almohada; estos detalles se encuentran en el SC 59-63.

  88.   El resumen de sus exhortaciones lo encontramos en las Adm 5, 13, 17, 19, 22, 23, y en varios lugares de las reglas y del Testamento.

  89.   Probablemente, en 1212.

  90.   La actual Dalmacia. Habiendo partido de Ancona, San Francisco no había cubierto más de 150 kilómetros.

  91.   San Francisco tomó, probablemente, el camino de Santiago.

  92.   El comienzo del número siguiente da a entender que Tomás formaba parte de una promoción de nobles y letrados que tuvo el insigne honor de recibir el hábito de manos del seráfico Padre. Una alusión personal de este género es tanto más preciosa cuanto más rara resulta en la obra de Celano.

  93.   El hermano Iluminado, robusto en lo físico y de muy buen sentido. Dante lo ha colocado en el Paraíso junto a San Buenaventura (Paraíso XII 126-32).

  94.   Melek-el-Kamel (1218-38), que firmará en 1229 el tratado de Jaffa con Federico II. El primer sitio de Damieta terminó el 20 de agosto de 1219; se intentó negociar la paz, pero hubo que volver a tomar las armas el 26 de septiembre; durante ese tiempo de tregua, que duró como un mes, tuvo lugar este episodio.

  95.   «¡El Señor os conceda la paz!» (1 Cel 23).

  96.   Más conocido por lago Trasimeno.

  97.   Téngase en cuenta que el catarismo desbordó ampliamente en Italia las fronteras de Lombardía.

  98.   Tal es el sentido de Iglesia que distingue a Francisco de todos los novadores liberales de su época, el sentido de la tradición, que le permite llevar a buen término una verdadera reforma. La 1 R 17 prescribe a todos los predicadores idéntica sumisión.

  99.   Cf. 1 Cel 44. Enumera sus grados en su 1 R 23,7: sacerdotes, diáconos, subdiáconos, acólitos, exorcistas, lectores, ostiarios y todos los clérigos. A todos ellos exhorta a perseverar en la verdadera fe.

  100.   Según Canuti (Memoria del B. Giacomo [1904] p. 15), este Gualfreducio sería tío del bienaventurado Jacobo, jurista y terciario, muerto hacia 1304 por haberse constituido en abogado de los pobres del hospital de Città della Pieve contra recaudadores sin escrúpulo. Cf. Wadding, Annales VI 32-34 pp. 36-39.

  101.   Los terrores supersticiosos de la antigüedad (una crisis de epilepsia era suficiente para interrumpir inmediatamente las asambleas o los comicios; de donde viene el nombre de «mal comicial») persisten en la Edad Media con las creencias de influencia demoníaca.

  102.   Donde actualmente se alza una iglesia gótica del siglo XIV: «En el lugar en que estaba emplazado un pequeño oratorio y un humilde convento, edificado por el propio San Francisco en 1213» (Cavanna, L'Umbria francescana p. 191).

  103.   A 50 kilómetros de Gubbio. Es el centro más importante del alto valle del Tíber; se encuentra en el camino más cómodo y directo de Santa María de los Ángeles al Alverna; Francisco debió de pasar por allí con alguna frecuencia.

  104.   Cf. TC, carta introductoria.

  105.   Charitate en lugar de claritate, según los mss. L y OX, que de esta forma hace que el título esté más en consonancia con el contenido del n. 71.

  106.   En latín: caelibes mansiones.

  107.   Greccio, Celle di Cortona, Le Carceri, el Alverna... jalonan los itinerarios de Francisco. Compuso, además, un reglamento particular para los hermanos que habían de vivir en los eremitorios.

  108.   Cf. 1 Cel 100; 2 Cel 25; y el testimonio de Esteban de Borbón, en este mismo volumen p. 973.

  109.   Era la legación de 1217 para la predicación y organización de la cruzada (Callebaut, en AFH 19, 1926, 530-58). Según R. Brooke, dicha legación pudo haber sido en 1218.

  110.   Francia, en este caso, no es la Provenza, como la lengua francesa (cf. 1 Cel 16) no es el provenzal; se trata del dominio real propiamente dicho, llamado, a partir del siglo XIV, Ile de France; y es así como lo entendió el hermano Pacífico, designado como sustituto de Francisco; partió para Vézelay y París. Las Florecillas utilizan, anacrónicamente, la expresión «Provincia de Francia» (c. 13) en oposición a «Provincia de Provenza»; pero son denominaciones posteriores al hecho.

  111.   En esta ocasión, la LP 108 l pone en labios de Hugolino las siguientes palabras: #171; Hermano, no quiero que vayas a las partes ultramontanas, porque hay en la curia romana muchos prelados y otras gentes que muy a gusto impedirían el bien de tu Religión».

  112.   Sin embargo, él mismo ha maldecido o considerado malditos a quienes «con su mal ejemplo confunden y destruyen lo que ha sido edificado por los santos hermanos de esta Orden» (2 Cel 156; c. también LP 59). Maldijo también a Pedro Staccia, guardián del convento de Bolonia, por crimen de lesa pobreza.

  113.   Cita de 2 R 6,3, inspirada, a su vez,en 2 Cor 8,9. Episodio similar en 2 Cel 85. La pobreza franciscana no es, ante todo, virtud ascética («más rico soy espiritualmente cuanto menos poseo»); ni es principalmente condición para el apostolado («cuanto más desligado de los bienes temporales, más dispuesto para trabajar por el reino»); es de naturaleza teológica o mística: si San Francisco amó la pobreza, fue porque contempló a un Cristo pobre. Cf. LM 7,1. Inútil intentar desengañarle. Ninguna otra razón lo haría más entusiasta de la pobreza, ningún argumento serviría para disuadirle de amarla y practicarla. Cf. 2 Cel 55.

  114.   Monasterio de clarisas en Colpersito, cerca de San Severino. Fue en este convento donde con un sermón convirtió Francisco al hermano Pacífico, entonces joven poeta cortesano y que había venido al monasterio a visitar a una pariente.

  115.   Aquí, como en 1 Cel 58, es clara la alusión al Cántico de las criaturas; cf. también 1 Cel 109 y 2 Cel 213 y 217. Las Alabanzas del padrenuestro parafraseado, sin hacer la enumeración de las diversas criaturas, revelan el mismo espíritu de alabanza y se inspiran en el texto del «cántico de los tres jóvenes».

  116.   Aquí, como al principio del número siguiente («hombre nuevo», «hombre del otro mundo»), Francisco es considerado como quien ha reconquistado la inocencia original y como quien ha entrado ya en la eternidad bienaventurada. Cf. también 1 Cel 36.

  117.   Cf. Test 12; CtaCle 12; CtaO 35-36; 1CtaCus 5.

  118.   Tomás de Eccleston refiere que San Francisco había predicho el temblor de tierra del 25 de diciembre de 1222 y lo había anunciado a los ciudadanos de Bolonia en una carta «en que había faltas de latín» (cf. Escritos de San Francisco).

  119.   Idénticos adjetivos emplea en 1 Cel 86.

  120.   Observar el santo Evangelio: es la definición, dada por el mismo San Francisco, de la «regla y vida de los hermanos menores» (1 R 1,2; 2 R 1,1).

  121.   Honorabilis: adjetivo que connota también instrucción y cultura. San Buenaventura dice, refiriéndose a ese mismo Juan, que abandonó la carrera de las armas, y parece dar a entender que se hizo terciario; es también San Buenaventura quien precisa que obtuvo del papa la autorización para organizar esta paraliturgia (LM 10,7).

  122.   La misma expresión en Adm 1,21.

  123.   Como hace notar San Buenaventura, se obtuvo la autorización en Roma (LM 10,7). Entonces era muy raro el privilegio de poder celebrar la misa en altar portátil, es decir, la misa no «parroquial».

  124.   Dice Bartolomé de Pisa que Francisco no quiso recibir el sacerdocio por humildad. San Benito, que era diácono, ejerció un gran influjo sobre el Poverello (cf. Bihl). El P. Callebaut compara de forma muy instructiva los textos en que San Francisco emplea la segunda persona para dirigirse a sus hermanos sacerdotes, pero pasa a la primera persona cuando se refiere a obligaciones que comparte el diácono: distribución del cuerpo del Señor, cuidado de los vasos sagrados, respeto a las palabras del evangelio, etc. A propósito de San Francisco no-sacerdote se refiere una anécdota que nos daría la razón por la que el Santo no quiso ordenarse: un día que Francisco oraba en el convento de Vicalvi (cerca del Monte Casino), «se le apareció un ángel llevando en la mano una ampolla que contenía agua transparente: "Mira, Francisco -le dijo el ángel-, ¡así ha de ser quien desea dar a los hombres el cuerpo y la sangre de Cristo!" El Santo, en su humildad, pensó que no podría jamás alcanzar tan alta perfección y renunció al sacerdocio» (E. Male; V. Facchinetti).

  125.   El mismo Juan de Greccio (LM 10,7).

  126.   La significación de un hecho encierra tanto valor como su realidad histórica. También para San Buenaventura queda acreditada esta visión por la santidad del testigo y comprobada por los milagros que siguieron.

  127.   «Sobre el fondo de esta capilla se ve un hermoso fresco, de autor desconocido, que representa toda la escena que tuvo lugar aquella noche memorable del 24 de diciembre de 1223. El profesor Lanzi afirma que, para la iconografía del belén franciscano, esta pintura constituye un documento de una importancia extraordinaria, y que, desde este punto de vista, su interés es superior al de las representaciones que de esta misma escena nos han dejado Giotto y Benozzo Gozzoli en las iglesias franciscanas de Asís y de Montefalco» (Cavanna, o.c., p.212).

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