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El capítulo general de Génova, en 1244; el ministro general era Crescencio de Jesi.
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Celano ingresó en la Orden en 1214 ó 1215 y pasó a Alemania en 1221; pudo, pues, conocer a San Francisco por seis años. Pero aquí, más que en nombre propio, habla en el de los que fueron compañeros del Santo por largo tiempo.
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La expresión está tomada de Is 26,8.
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La «providencia» se representa aquí en Pedro Bernardone, que, en su alegría al volver de una expedición de Francia, hizo llamar Francisco a su hijo (TC . El nombre no era entonces muy usado; se generalizó después del Santo. Cf. el muy documentado artículo de Bihl, De nomine sancti Francisci: AFH 19 (1929) p. 469-529.
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Al abatimiento del dominio imperial aparecen los contrastes entre los habitantes de Asís. La clase popular se levanta contra los nobles, que, solicitando ayuda, acuden a Perusa. No deseaba otra cosa esta ciudad. Pero la clase popular asisiense no se doblegó ni a los nobles conciudadanos ni a los perusinos. Las luchas duraron, con treguas intermedias, de 1202 a 1209. Entre los guerreros de Asís se encontraba también Francisco. Tras la batalla de 1202 en Ponte San Giovanni, a media altura entre las dos ciudades, fueron vencidos los asisienses, y Francisco cayó prisionero. Estuvo en prisión un año. El 31 de agosto de 1205 se llegó a una paz provisoria.
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Su prisión duró un año.
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Frase tomada del oficio de San Martín, que la liturgia aplica a San Francisco: Franciscus pauper et humilis caelum dives ingreditur.
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Esta imagen, de estilo bizantino, se conserva en la iglesia de Santa Clara de Asís, a la que fue trasladada cuando las clarisas abandonaron San Damián en 1260.
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Respuesta ignorada por 1 Cel 15.
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Ad petendam regulam: Francisco no ha pedido una regla, sino la aprobación de la Regla ya compuesta. El verbo petere se usa aquí en sentido jurídico: pedir el reconocimiento de un derecho.
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Ni el episodio ni la parábola se encuentran en 1 Cel. Son, con todo, anteriores, pues los consigna Odón de Chériton (condado de Kent) en su colección de sermones para los evangelios dominicales, compuesto en 1219 (Bihl, Sancti Francisci parabola: AFH 22 [1929] p. 584-86).
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LM 3,10 indica que el papa hace tonsurar aun a los hermanos laicos para que puedan predicar sin que las autoridades eclesiásticas locales los tomen como sospechosos de herejía.
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Un documento de 1160 confirma esta afirmación de Celano (A. Fortini, Nova vita di San Francesco, p. 385).
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Cf. 1 Cel 44; 2 Cel 57 y 59. La distinción jurídica aquí utilizada se apoya en la bula Quo elongati (1230), de Gregorio IX.
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Acaso los pasajes de Heb 11,33-38 y 2 Cor 11,23-29.
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Sale conditum sacrificium: la sal de la alianza de Dios (Lev 2,.
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Dispensatione: administración, gestión económica, cargo de mayordomo o de padre de familia.
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Nótese cómo se aplica aquí a la Iglesia la frase usada: seguir las huellas de Cristo.
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Dt 13,13; 1 Sam 2,13; 25,17. Cf. también 2 Cor 6,15.
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Sal 17,8. Montes se aplica, metafóricamente, a los cardenales, ya que en ellos se apoya el papa para el gobierno de la iglesia, como sobre siete colinas se apoya la ciudad de Roma.
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Alumnus, en la latinidad posterior, tiene este sentido activo y no el sentido clásico de ser discípulo de otro.
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Acaecía esto el 29 de agosto de 1219. Cf. 1 Cel 57. Los hermanos Pedro Cattani, Iluminado, Elías y Cesáreo de Espira acompañaban a San Francisco (cf. Jordán de Giano, Crónica, 11.12.14.
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Una bula de Honorio III de 15 de marzo de 1219 confirma el testimonio de Celano: concede al arzobispo de Toledo la facultad de conmutar, a favor de la cruzada contra los moros de España, los votos de los que se habían alistado para la cruzada de Oriente, a excepción de los nobles y los caballeros. Atanasio López publicó la bula en AIA 14 (1920) p. 498; cf. también Delorme, Les espagnoles à la bataille de Damiette: AFH 16 (1923) p. 245-46.
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El suceso tuvo lugar, según LM 11,11, en un capítulo.
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Puede que ocurriera en 1242, cuando Rieti, por su fidelidad al papa, fue asediada (1241-44) por las fuerzas de Federico II. Sabemos que, en mayo de 1242, Andrés de Ciccala, capitán del reino de Nápoles, asoló los alrededores de la ciudad de Rieti por orden del emperador.
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Las discordias entre la nobleza y la clase popular en Perusa nacieron en 1214. Con ocasión de ellas se dieron diversas intervenciones de los romanos pontífices: de Inocencio III, en 1214; de Honorio III, en 1218. En 1223 hubo nuevos enfrentamientos; volvieron a repetirse en 1225. Puede que el hecho a que aquí se refiere tuviera lugar en 1213 (acaso en 1217), cuando todavía no se había impuesto la fama de Francisco. Bigaroni hace notar que, siendo los caballeros representantes de la clase alta, se oponían a la promoción de las clases populares; tal vez por eso no verían con buenos ojos la predicación de San Francisco al pueblo (Compilatio Assisiensis [Porziuncola 1975] p. 213 n. 129).
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Sobre los penitentes «en su propia casa», cf. Meersseman, Le dossier de l'Ordre de la Pénitence au XIII siècle (Fribourg 1961) p. 4 y 5 (no obstante la interpretación equivocada respecto a San Francisco).
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La región de Nápoles.
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Al lado del lago Fucino, en el Abruzzo, al este del Lazio y sur de Sabina.
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En el palacio del obispo de Rieti (2 Cel 41).
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Al del monte Alverna, según Bartolomé de Pisa (AF 4 p. 38).
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Cf. Introducción a las Florecillas.
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Introducción a la Carta al hermano León.
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En el palacio episcopal (AF 10 p. 162 n. .
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En la antigüedad se servían del perejil para reanimar a los moribundos, que es de lo que aquí se trata.
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Tal vez se expresa el autor en términos un poco exagerados. Con ocasión de la partida de Federico II para Tierra Santa, algunas fuerzas imperiales atacaron a la Marca de Ancona y al ducado de Espoleto, que estaban bajo el papa. En respuesta, el ejército pontificio invadió Nápoles, que dependía del emperador. Así nació la guerra. Hubo también guerras en otras regiones de Italia.
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En 1228 hizo su aparición el hambre en la Italia central, durante el conflicto entre Gregorio IX y Federico II. Salimbene cuenta en su Crónica: «El precio corriente del trigo oscilaba entre 12 y 15 sueldos imperiales el sextario; una libra de carne de cerdo, 13 sueldos...» (el sextario de trigo daba para amasar siete panes, ración semanal por individuo; el sueldo imperial equivalía a 70 u 80 gramos de oro).
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Mt 8,20; Lc 9,58. En ambos textos se lee «el Hijo del hombre».
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La Porciúncula era considerada como la cuna y modelo de la Orden, porque los postulantes eran admitidos allí a la Orden (LP 56) y allí se reunían todos los hermanos para el capítulo de Pentecostés.
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Sin duda, el episodio tiene lugar en 1221.
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Esta víctima, más bien que Tomás de Celano, sería aquel de quien él recibió la noticia.
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In carcere (en la soledad): AF 10 p. 167 n. 5 sugiere que la evolución del sentido de la palabra carcer podría ser la siguiente: «cella, reclusorium, eremitorium, desertum».
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Ciudadanos: asentados, instalados, en contraposición a peregrino, que es la condición del hermano menor.
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Se sabe por LP 74 que los hermanos en la Porciúncula, conformándose al ejemplo y voluntad de su Padre, mientras éste vivió se sentaban en tierra para comer.
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LP 102 relaciona el episodio con una discusión referente al pasaje de la Regla que reproducía la prohibición del Evangelio: No llevéis nada en el camino (1 R 14,.
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En el texto original se dan las aliteraciones entre ostiensis, ostium, hostibus, hostia.
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Que le había comprado el señor Juan de Greccio (cf. LP 119).
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La cizaña contiene un elemento narcótico; algunas especies son venenosas; los síntomas que describe San Francisco corresponden justamente a los de una intoxicación alimenticia: cefalalgia, contracción espasmódica de los músculos, hormigueo, accesos convulsivos...
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Alusión a Núm 14,2-4 en que los hebreos añoran las cebollas de Egipto y querían recuperar lo que fue para ellos, a la vez, tierra de placer y de esclavitud.
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En 1 Cel 27 aparece un deseo exactamente opuesto.
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Sal 68,33s. Francisco ha incluido este último verso en su OfP 14,5.
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Mt 25,40 y 45. Los dos versículos han sido fundidos en uno solo por San Francisco, que ha reemplazado las palabras «a los más pequeños de entre los míos» por las del versículo 45, donde el comparativo minoribus permite una aplicación literal a los hermanos menores.
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"Gran profeta", Cristo; cf. Lc 7,16.
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¿Querrá, acaso, referirse a excusas respecto de la mendicación? La frase con que comienza el párrafo parece sugerir que hay situaciones en que las limosnas voluntariamente ofrecidas pueden llevar a los hermanos a no buscarlas. Tal podría ocurrir en las ciudades; por el contrario, la mendicidad era el único medio de sustento en los eremitorios.
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Para entender bien este párrafo y los tres siguientes hay que recordar toda la interpretación «caballeresca» del reino de Dios en el siglo XIII.
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Esta localidad está situada cerca de San Giovanni dei Tre Fossi, a lo largo de la antigua ruta de Asís a Nocera Umbra.
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Lc 10,8; texto consignado en 1 R 3 y 2 R 3.
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Sobre loculi, bolsas, cf. Jn 12,6; Adm 4,3.
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La pobreza es interpretada, de ordinario, como esposa del Hijo (2 Cel 55; Sacrum commercium 18.20.23.62.64, etc; aquí, en cambio, figura como esposa del padre. ¿Se referirá al Padre celestial o, más bien, al padre Francisco? Esta última interpretación quedaría abonada por las últimas palabras de este mismo número.
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Cf. 2 Cel 80 nota.
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Se encuentran diferentes redacciones de este mismo episodio y diferentes interpretaciones de la visión en la corriente biográfica, de inspiración llamada leoniana (cf. Actus c. . Wadding ha recogido y comentado uno de estos textos (Annales I a. 1220 XXI p. 378-79).
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Esta misma anécdota se presenta de manera diversa en 1 Cel 76.
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A no ser que Tiburtino sea el nombre de pila del amigo de los hermanos.
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Diócesis situada cerca del lago Fucino; cf. también 2 Cel 42.
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Le Celle, eremitorio situado a pocos kilómetros de la villa de Cortona.
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Probablemente, Collestrada, cerca del famoso Ponte San Giovanni, donde el ejército de Asís fue vencido en 1202 y Francisco hecho prisionero.
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Muchas abadías imponían a sus religiosos el juramento de no vender, en provecho de los pobres, los libros de la comunidad. Los concilios de París y de Rouen (1213- lo prohibieron, porque «vender para dar es una de las obras de misericordia» (Mansi, XXII, p. 832 y 900).
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Según LP 89, éste se preocupaba de que fuera atendida.
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Sucedió en abril de 1226; cf. 1 Cel 105.
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¿Tomás de Celano o los informadores de que se sirvió?
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Este detalle está ya anotado en 1 Cel 96.
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El texto original, In arcto navis plurimis insertis; es difícil la compresión de la frase. Los editores de Quaracchi sugieren que puede tratarse de lenguaje figurado. En Saint François. Documents, la traducción francesa toma navis como dativo de navus o gnavus: diligente, activo. Para Fagot, se trata de una nave de la Iglesia. Casolini propone una corrección: quamvis por navis. El autor de la traducción presente mantiene la palabra nave, conservando toda la oscuridad que encierra el texto original.
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2 Cor 6,1. Cf. 1 Cel 7; 2 Cel 7.
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Cf. 1 Cel 63; muchas veces, la gente se abalanzaba sobre él y le cortaba tantos pedazos de su túnica, que lo dejaban casi desnudo. Cf. también 2 Cel 94 nota.
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Una vez más volvemos a encontrar un lugar de los hermanos menores identificado con una «leprosería»; cf. 1 Cel 17 y 1 R 9,2; 8,10, que prevé esta estancia entre los leprosos y la mendicidad en favor de ellos.- Entre Borgo y la abadía de San Justino se encuentra una iglesia pequeña dedicada a San Ladre o Lázaro; esta iglesia ocupa, probablemente, el lugar de la antigua leprosería (cf. V. Cavanna, p. 271).
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Donó a los hermanos menores el convento de Farneto, al sur de San Justino; es un convento muy rico en recuerdos franciscanos; cf. Cavanna, pp. 131-36.
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«En San Francisco, las citas bíblicas no acuden por las palabras, sino por los sentimientos, por la experiencia religiosa. Cuando lee su biblia, no lee sólo las palabras, contempla la tradición de Israel o la tradición cristiana y las asimila. No piensa en amueblar su memoria, sino en encontrar una luz y una fuerza; intenta asimilar la vida eterna de la Iglesia» (Sabatier, Allocution prononcée en la cathêdral de Canterbury à l'occasion du septième centenaire de l'arrivée des Frères Mineurs en cette ville: RHF 2 p. 118).
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Tomado textualmente de la Vida de San Antonio Abad, de San Atanasio (PG 73 p. 128).
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Su nombre era Guillermo Divini; nació en Lisciano, cerca de Ascoli. Su conversión queda narrada en este mismo número. Fue poeta cortesano que mereció ser coronado por el emperador. Enviado en 1217 a Francia, en lugar de San Francisco, para establecer allí la Orden, fue el primer ministro provincial de la nación francesa. Vuelto a Italia en 1223, fue compañero de San Francisco en los últimos años de vida de éste. De 1226 a 1228 fue visitador de las clarisas. Retornó a Francia, donde murió el 1236. Entre las muchas casas que fundó está la de Vézelay, que fue donde murió.
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En el de las clarisas de Colpersito, cerca de San Severino. Cf. 1 Cel 78.
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Según el método escolástico enseñado a la sazón en las universidades.
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1 Cel 24 lo cataloga como segundo.
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Es decir, el buen ejemplo dado por el hermano Bernardo. Cf. 2 Cor 2,15.
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Murió en 1246, poco antes de que se escribiera esta Vida. Cf. 3 Cel 3.
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1 Cel 56-61; 2 Cel 167-171.
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Cristo: cf. Jn 1,29.36; 1 Cel 77-79.
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Ángel Clareno, dependiente de los escritos de los hermanos León y Conrado de Offida, dice que San Francisco se refería a su madre y a Santa Clara. Pero el mismo Oliger indica que el texto de 2 Cel 112, comparado con el de 3 Cel 37-39 y EP 186, induce a concluir que se trata no de la señora Pica, sino de Jacoba de Settesoli.
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Esta «virgen consagrada a Dios» es, probablemente, la misma a quien San Francisco devolvió la vista: 3 Cel 124.
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Vorreux opina que se trata del período que media entre la redacción de la Regla bulada y la del Testamento: 1223-26 (Saint François. Documents p. 443 n. .
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LP 63 y EP 99 anotan aquí un detalle característico: cuando la tristeza era más fuerte e impedía a Francisco presentarse entre los hermanos con su habitual rostro alegre, evitaba aparecer entre ellos. Cf. también 2 Cel 128 y 1 R 7,16.
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Mt 17,19. El evangelio había anunciado a Francisco las penas que habría de sobrellevar (1 Cel 92-93); un verso del evangelio señala también la desaparición definitiva de ellas.
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Sobre el hermano asno véase 2 Cel 129 y 211.
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León Brancaleone, que intervendrá en los grandes negocios del papado al lado de Hugolino.
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Acerca de los «palaciegos», o los hermanos que moraban en los palacios, cf. Salimbene, Crónica p. 184-210. El hermano Hugo de Digne dijo al rey San Luis (que le insistía en que siguiera a su corte): «El religioso fuera del claustro es como el pez fuera del agua».
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Este compañero, cuyo nombre no menciona ni 2 Cel ni LM 6,6, es el hermano Pacífico, según testimonio de LP 65 y EP 59. Ubertino de Casale dice que es el hermano Maseo (Arbor vitae v. . Sobre la adjudicación de esta visión al hermano Leonardo de Asís, cf. AFH 20 (1927) p. 107. La iglesia es la de Bovara; todavía se conserva el crucifijo, del siglo XII, ante el cual oró San Francisco.
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En las proximidades de la iglesia de San Pedro de Bovara, a unos tres kilómetros, había dos leproserías: la de Santo Tomás y la de San Lázaro. En una de ellas se alojarían San Francisco y el hermano Pacífico.
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Adm 10; SalVir 14-18; 2CtaF 37-38.
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Entre junio de 1225 y enero de 1226.
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Este hermano músico era, sin duda, Pacífico.
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Versum honestum: el adjetivo hay que tomarlo aquí en su acepción técnica; un canto es honestus cuando es fluido, de forma elegante.
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Cf. 1 Cel 16 nota6.
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La Regla prescribe el ayuno desde Todos los Santos hasta Navidad. Es la cuaresma llamada de San Martín (LP 81) o de Adviento.
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Cf. Adm 10 y 12; 1 R 17,22; etc.
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Más tarde, Francisco lleva mitones (LM 13,.
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Sobre esta denominación cf. la Regla para los eremitorios.
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Casi ciego, Francisco no puede darse cuenta de la treta.
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San Francisco recuerda, acaso, el episodio reciente de la cítara en Rieti.
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Era el hermano Rufino (1 Cel 95); el otro, del que se tratará en seguida, es Elías; el texto de Celano distingue bien entre Elías, que vio la herida, y Rufino, que la tocó.
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Mt 2,29; cf. 1 Cor 3,10; Heb 6,1.
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Rainerio, nombrado obispo de aquella diócesis por Honorio III en 1218. Ponemos de relieve, de pasada, este detalle: a diferencia de los herejes de su tiempo, Francisco predicaba delante de los obispos, nunca contra ellos, y muchas veces con su permiso. Cf 2 Cel 147 y 2 R 9.
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Francisco, casi ciego y muy débil, estaba siempre escoltado por uno o varios hermanos, que le servían como guías y enfermeros. Cf. 1 Cel 102 nota 17.
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«Yo no quiero ser de mejor condición», añade EP 40.
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Cf. Adm 20; Florecillas 8.
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El encuentro tuvo lugar al comienzo de 1221, algunos meses antes de la muerte de Santo Domingo en Bolonia el 6 de agosto de aquel año.
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Ex 25,17: el propiciatorio era una placa de oro macizo colocada encima del arca; en sus dos extremos había dos querubines mirándose frente a frente.
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Sal 127,6.-- Precisamente cuando Celano escribe estas líneas, 1246, el maestro general de los Predicadores, Juan el Teutónico, acaba de expedir una encíclica exhortando a sus súbditos a la bienquerencia y comprensión respecto a los hermanos menores. En 1255, Juan de Parma, ministro general de los franciscanos, y Humberto de Romanis, maestro general de los dominicos, escribieron una circular común invitando paternal y severamente a la paz y a la unión a los miembros de ambas Órdenes.
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Todo este párrafo juega continuamente sobre el doble sentido de la palabraobediencia: orden impuesta o acción de obedecer. San Francisco quiere decir aquí que el ir a misiones, aunque lo haya pedido el religioso mismo, no pertenece al rango de permisos o licencias, pues esta petición no la formula la carne, sino el espíritu. Cf. 1 R 16 y 2 R 12.
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Francisco tiene la misma actitud respecto a las peticiones «en nombre de Dios». «Le desagradaba sobremanera, y se lo corregía muchas veces a los hermanos, que se empleara inútilmente por cualquier bagatela la expresión "por amor de Dios". Y decía: "Es tan sublime el amor de Dios, que no debería pronunciarse sino raras veces, con verdadera necesidad y con suma reverencia"» (EP 34).
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Lc 18,4. Este texto lo cita San Benito en su Regla 5.
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En la provincia de Gaeta, al sur de Roma.
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Aquí, como más adelante en el n. 216, se alude, sin duda, al hermano Elías, que, cuando escribía Celano, estaba todavía excomulgado. Pero los defensores del ex general de la Orden consideran interpolados estos dos pasajes. Cf. 1 Cel 108.
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EP 82 ofrece algunos otros artículos de esta legislación penal.
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Con todo, se encuentra en San Buenaventura el curioso detalle que sigue: «No hizo mucho caso del trabajo manual, si no por evitar la ociosidad; aunque ha sido el más perfecto observador de la Regla, no creo que ganase nunca, por el trabajo de sus manos, doce monedas o su equivalente en especie. Más bien advertía a los hermanos que tenían que orar, y no quería que, por ganar lo que es perecedero, se apague la oración» (Epistola de tribus quaestionibus: Opera omnia 8 [1898] p. 334).
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Literalmente: la vida del Cuerpo. Cf. Ef 1,23.
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Cf. CtaAnt. «Los documentos de la Edad Media dan, a veces, a los monjes misioneros el nombre de obispos, que es como decir "predicadores autorizados". Así, se encuentran honrados con el título de episcopoi simples sacerdotes. San Francisco saludará a San Antonio llamándolo su obispo, en el sentido de predicador de la Orden de los Menores» (Schuster, Vie de saint Benoît, 12 p. 153).
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En San Agustín se encuentra el mismo camino ascensional (Confesiones I 4; II 6,12; III, 6,.
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Cf. Job 23,11; Ct 5,17.
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«Esta roca era Cristo» (1 Cor 10,.
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De hecho, es el hermano Elías quien le obliga (1 Cel 98).
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Negándose, por ejemplo, a apagar las lámparas (2 Cel 165) o los incendios (LP 86; EP 117). En el monte Alverna, según San Buenaventura (LM 8,.
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1 Cor 13,1-3; Adm 5,5.
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Símbolo externo de su autoridad.
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Ap 10,5; Ex 17,11-13; Lm 7,2.
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Decía, con más frecuencia aún, que un superior debe ser una madre. Cf. CtaL; 1 R 9,11; 2 R 6,8; REr.
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El mismo San Francisco había previsto, sin fijar el ritmo preciso para el intercambio de funciones: «Los hijos toman el oficio de madres como les pareciere establecer los turnos para alternarse» (REr .
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Ct 2,7. Las imágenes que siguen están tomadas también del Ct 2,9; 8,13.
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Flores solitarios: que también entonces eran flores extrañas; acaso quiera también sugerir Celano que fueron flores cultivadas en la
- soledad.
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Este Juan de Florencia es, sin duda, el mismo Juan de Lodi; según EP 85, el verdadero hermano menor deberá tener, entre otras cualidades, «la fortaleza corporal y espiritual del hermano Juan de Lodi, que en su tiempo fue el más fuerte de todos los hombres».
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De los antiguos fundadores de Órdenes (cf. LP .
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Es una cita de 2 Mac 4,15, en que se reprocha a los judíos por no apreciar los valores tradicionales y estimar, en cambio, los ajenos. Quiere decir Celano que la simplicidad anhela sólo los honores que engendra la vida y el obrar, y no los que nacen de la mera ciencia. Estos vendrían a ser, para un hermano menor, lo que las glorias griegas para un judío.
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LP 61 describe la comida de despedida, al fin de la cual Francisco pronuncia esta alocución: «Este hijo vuestro quiere servir a Dios; no debéis entristeceros por esta determinación, sino alegraros. Es un honor para vosotros, no sólo a los ojos de Dios, sino también a los de los hombres... Dios será honrado por uno de vuestra sangre y todos nuestros hermanos serán hijos y hermanos vuestros...»
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Como la que llevaban los doctores, los obispos, los prelados.
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El 29 de noviembre de 1223.
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La breve oración, familiar a San Francisco, Absorbeat desarrolla el mismo tema.
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Veneris dies: tal es, en efecto la etimología pagana de nuestro viernes.
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Celano emplea aquí expresiones similares a las de la CtaO 27.
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Generalmente, se cree que el Santo conoció la devoción a la eucaristía en Francia por medio de Jacobo de Vitry, con quien se encontraría en Perusa con ocasión de los funerales de Inocencio III (Eccleston, o.c., 15 p. 119) y de la consagración episcopal del mismo Jacobo.
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Que, como San Francisco, era diácono.
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LM 13,4; 1 Cel 90. Tomás de Eccleston dice que, cuando la aparición del serafín, «le fueron reveladas muchas cosas que no fueron comunicadas nunca a hombre alguno». Luego añade que al hermano Rufino le manifestó que se le habían hecho las revelaciones señaladas en EP 79 (Eccleston, o.c., 13 p. 93-94).
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«Y el bienaventurado Padre, viendo que ninguna pobreza, ni trabajo, ni tribulación, ni ignominia, ni desprecio del mundo temíamos..., nos escribió la forma de vida en estos términos: "Ya que..."» (Regla de Santa Clara, cap. .
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Cf. 2 Cel 13. Según el P. Oliger (AFH 5 [1912] p. 435), Santa Clara ha recibido de Celano los términos del capítulo 6 de la Regla.
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Se trataría del hermano Felipe.
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El hermano Elías.
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Esta bendición cierra el testamento de San Francisco y sigue inmediatamente a una exhortación a observar la Regla «pura y simplemente».
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Se llamaba Electo y murió,probablemente, en vida de San Francisco.
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Sucedía en San Damián, durante el invierno de 1224; Francisco está más de cincuenta días sin ver la luz, que le molestaba en los ojos; ratones y musgaños le invadían la pequeña celda de ramaje, impidiéndole dormir y orar. Cf. EP 100 y 119; LP 83; Flor 19.
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Cf. Selecciones de Franciscanismo n. 13-14, 1976, número monográfico acerca del Cántico.
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Los vestidos simbolizan las diversas ataduras del alma al mundo. Esta misma idea se encuentra en 1 Cel 15.
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Este último pasaje ha dado lugar a numerosas discusiones. Parece apreciarse en él una acusación al hermano Elías por haberse servido de la bendición de San Francisco (cf. 1 Cel 108) para un ejercicio arbitrario de autoridad. Los defensores del vicario del Santo creen que el pasaje está interpolado.
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Al Monte Gargano, en la Pulla.
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En San Jorge, que actualmente está dentro de la ciudad.
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El ms. M llega hasta aquí; el último folio del cuaderno ha sido arrancado.
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