Imagen: copyright © 2006 Francisco de Ruijte – Todos derechos reservados

Esta pintura es obra de Pierre Girard, Sainte-Anne-de-Sorel, Quebec, marzo 2006. Ella ha sido ofrecida por sacerdotes a la Señora Luisa Ward, fundadora del Movimiento de las Margaritas, a la ocasión del 25o aniversario de la fundación del movimiento.

Oración por el crecimiento y la expansión
del Movimiento de las Margaritas

(Adopción espíritual de un sacerdote por la oración)

Primera parte (1-50): en general

Dirección

  1. Padre,
    tu que buscas verdaderos adoradores en espíritu y en verdad
    (Juan 4,23-24),
    nosotros venimos a rezarte
    adorándote, alabándote, contemplándote
    y meditando en tu presencia.
  2. Nosotros nos alegramos en oración,
    pues, Padre, tu eres Alegría, Felicidad, Amor.
  3. Si sufrimos, queremos olvidarlo, si es possible;
    si tenemos un minusválido, queremos ponerlo de lado;
    en la fatiga o el desánimo nosotros no queremos apegarnos,
    mas entrar en relación contigo en la alegría.
  4. Que esta adoración alegre
    nos transforme por el Espíritu.
  5. Base biblica de la oración de las Margaritas

  6. Tu Hijo Jesús nos enseña:
  7. «La mies es mucha,
    pero los obreros pocos.
  8. Rogad, pues, al Señor de la mies -- eres tu, Padre, --
    que envíe obreros a su mies»
    (Mateo 9,37-38; Lucas 10,2; cf. Juan 4,35-36).
  9. Jesús dice a los 72 discípulos que el envía en misión
    (Lucas 10,1-3)
  10. pues él tiene piedad de la gente – también de nosotros --
    que son como las ovejas sin pastor (cf. Mateo 9,36).
  11. El apóstol San Pablo escribe:
  12. «Rogad también por mi
    a fin de que al abrir mi boca me sea dada la palabra de Dios para dar a conocer con denuedo el misterio del Evangelio
    por el cual soy embajador (…);
  13. que con denuedo hable de él, como debo hablar»
    (Efesios 6,19-20).
  14. Intención de esta oración

  15. Es por lo que te rezamos, Padre,
    por el crecimiento y la expansión
    del Movimiento de las Margaritas,
  16. estos grupos de siete personas
    rezando por un sacerdote adoptado,
    cada Pétalo, en su turno, un día por semana,
    ofreciendo su jornada para este sacerdote
  17. para asi sostenerlo en su ministerio
    y en su vida espíritual.
  18. En memoria de la Iglesia

  19. Recuerda, Padre, de tu Iglesia a través el mundo:
    házla crecer en la caridad
  20. con el papa, los cardenales, los obispos,
    los sacerdotes, los diáconos y los colaboradores laicos
    (cf. Oración eucarística II).
  21. Las metas del Movimiento de las Margaritas

  22. Te oramos, Padre,
    por la unidad y la fraternidad entre los sacerdotes;
    por la unidad y la armonía de los sacerdotes con el obispo;
    por la unidad y la buena comprensión de los sacerdotes religiosos con su superior religioso;
  23. te oramos también
    por las vocaciones sacerdotales y religiosas:
  24. «Padre,
    haz que surjan entre los cristianos
    numerosas y santas vocaciones al sacerdocio,
    que mantengan viva la fe
    y conserven la grata memoria de tu Hijo Jes
    ú
    (Benedicto XVI, 7 de mayo del 2006).
  25. Por fin te oramos, Padre,
    por la colaboración fraterna entre laicos y sacerdotes:
    que ella pueda compensar, hasta eliminar, la crítica y
    la indiferencia religiosa.
  26. Renuevo

  27. Padre santísimo,
    que la acción de tu Espíritu
    renueve, revitalize y refuerze
    todo el Movimiento de las Margaritas
  28. y que las oraciones, las ofrendas quotidianas y los sacrificios de tu Pueblo
    sirvan a santificar a sus jefes esp
    írituales
    y que ellos ayuden a tu Iglesia
    a volverse en un Pueblo más santo
  29. y asi,
    por su colaboración recíproca, su solidaridad y su amor
    y por la gracia del Espíritu,
  30. ellos puedan conseguir la glorificación de tu santo Nombre y el cumplimiento de su misión.
  31. La vida dentro de las diócesis

  32. En las diócesis donde el movimiento está sin vida, debil o moribundo,
    que tu Espíritu reanime el fuego
    y suscite animadores o colaboradores nuevos;
  33. en las diócesis donde el movimiento está dinámico,
    que tu Espíritu afirme el fervor;
  34. en las otras diócesis de nuestro país,
    que tu Espíritu anuncie el movimiento y lo haga crecer;
  35. y también hacia las fronteras, en los otros países del mundo, sobre todos los continentes,
  36. de tal forma que en todos los idiomas y todas las culturas,
    con sus pastores espírituales,
  37. puedan cantar tu gloria y tu potencia
    (cf. Romanos 14,11)
  38. y puedan celebrarte, tu, el Padre,
    con tu Hijo encarnado y el Espíritu,
    como el verdadero Dios.
  39. Tu eres la fuente de todo lo que existe
    y el fin y la esperanza
    hacia los cuales todos los seres están orientados
    y hacia los cuales tus sacerdotes nos conducen.
  40. La necesidad de sacerdotes

  41. Tus sacerdotes, Padre, tienen un tesoro en vasos de barro,
    una potencia extraordinaria que viene de ti, Padre, y no de
    ellos (2 Corintios 4,7).
  42. Porque irrevocables son tus dones y tu llamada
    (cf. Romanos11,29),
  43. y nosotros, tu Pueblo, redimido por el Cristo,
    tenemos necesidad de tales jefes espírituales
    sobre nuestro camino hacia nuestro destino eterno.
  44. Si, Padre santo,
    para que esta oración se realize,
    necesitamos sacerdotes buenos y santos
    a fin de evangelizarnos
    y mostrarnos cómo santificarnos.
  45. En nuestro mundo moderno, paganisado,
    o todavía a conquistar a la fe cristiana,
    te oramos, Padre muy bueno,
    de enviarnos de tales guías espírituales.
  46. Los sacerdotes necesitan de nos oraciones

  47. Padre, nosotros los fieles,
    pedimos siempre a los sacerdotes
    oraciones a nuestras intenciones;
    pero ellos también necesitan oraciones y ofrendas,
  48. como lo hacen los Pétalos de las Margaritas
    desde hace más de 25 años atrás
    y también otras formas de orantes por los sacerdotes.
  49. No sabemos orar sin el Espíritu Santo

  50. En el mismo tiempo, nosotros admitimos, Padre,
    que no sabemos orar como debemos
    (cf. Romanos 8,26).
  51. Y Santiago nos dice
    que nuestras oraciones no son escuchados
    porque no sabemos rezar bien
    (cf. Santiago 4,3).
  52. Jesús nos dice:
    «No usen vanas repeticiones, como los paganos» (Mateo 6,7).
  53. Es porque San Pablo termina diciendo
    que el Espíritu nos ayude en nuestra debilidad;
    y el mismo Espíritu interceda por nosotros con gemidos indecibles,
  54. y tu, Padre, que escudriñas los corazones,
    sabes cual es la intención del Espíritu,
    para que el Espíritu interceda por nosotros conforme a tu voluntad, Padre
    (cf. Romanos 8,26-27).
  55. De hecho, el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu
    de que somos tus hijos, Padre
    (cf. Romanos 8,16).
  56. Y nosotros no podemos afirmar
    «Jesús es el Señor»
    salvo con la asistencia del Espíritu
    (cf. 1 Corintios 12,3).
  57. La función del Espíritu Santo

  58. El Espíritu es nuestro Paráclito en la tierra,
    nuestro Intercedor indispensable
    (cf. Juan 14,16 y 16,7).
  59. En la liturgia, las oraciones se terminan siempre con las palabras
    «por Jesucristo (…)
    en la unidad del Espíritu».
  60. Tu Espíritu nos transforma en la oración.
  61. ** ** ** ** ** ** ** ** ** ** ** ** ** ** **

    Segunda parte (51-100): intenciones de la oración

    Dirección

  62. Padre de las luces (Santiago 1,17),
    Dios todopoderoso, Fuente de todo amor,
    te oramos con insistencia.
  63. Jesús nos enseña como orar

  64. Tu Hijo Jesús, nuestro Paráclito junto a ti en el cielo
    (1 Juan 2,1),
    nos enseña como rezar:
  65. «Padre,
    que tu nombre sea santificado;
    que tu reyno venga;
    que se haga tu voluntad;
  66. que tu Espíritu venga sobre nosotros y nos purifique»
    (Lucas 11,2-4; Mateo 6,9-11).
  67. El sacerdote, hombre de oración

  68. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos sean hombres de oración
    quienes, sin embargo, necesitan de nuestras oraciones.
  69. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos alimenten la oración de sus fieles
    y sean modelos de oración.
  70. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos hagan resplandecer su vida espíritual
    a fin que los fieles saquen fuerza y vitalidad.
  71. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan descubrir la riqueza, la belleza y la profundidad de la oración.
  72. La apreciación de la vida sacerdotale

  73. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos valorisen su llamada al sacerdocio
    como una vocación divina
    y no como una ambición humana
  74. y que ellos aprecien su celibato
    como un otro don especial de Dios, el Padre,
    ventajoso para su propia vida espíritual
    y por el bien del mundo.
  75. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos recuerden
    que Jesús les ha elegido para dirigir la Iglesia,
    su esposa sin mancha ni arruga (cf. Efesios 5,27),
    quien está sin embargo compuesta de miembros pecadores.
  76. La función fundamental del sacerdote

  77. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos enseñen la doctrina del Evangelio y toda la Biblia,
    la Tradición
    y la enseñanza del Magisterio de la Iglesia
    a un mundo que tiene sed de vida espíritual auténtica.
  78. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan encontrar
    la persona viva de Jesús Cristo,
    el Salvador del mundo (cf. Juan 4,42).
  79. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos colaboren con el Espíritu
    para convertir los corazones frios.
  80. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos liberen a los «prisioneros» de una vida mundana, superficial o irreligiosa.
  81. Los sacramentos

  82. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan entrar en la Iglesia por la fe y el bautismo.
  83. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos actúen como
    «santos ministros de tu altar, Padre,
    que ellos sean los guardianes atentos y fervientes de la Eucaristía,
    sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo»
    (cf. papa Benedicto XVI, 7 mayo 2006).
  84. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos perdonen nuestras faltas.
  85. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos lleven la unción cuando estamos enfermos y antes de nuestro retorno hacia ti, Padre.
  86. La paz y la alegria

  87. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos lleven la verdadera paz de tu Hijo Jesús a un mundo violento
    (cf. Juan 14,27).
  88. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos expliquen cuan insignificante es la violencia pues la violencia engendra la violencia.
  89. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos lleven la alegría de tu Espíritu
    a un mundo triste y exagerado
    (cf. Gálatas 5,22).
  90. Jesús y el amor de Dios

  91. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan descubrir
    la belleza, la grandeza y la santidad
    de una vida unida a Jesucristo.
  92. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos ayuden a encontrar el amor de un Dios que es el Amor infinito, tu propio rostro de Padre.
  93. El tiempo, la vida y la eternidad

  94. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan comprender el verdadero sentido del tiempo, de nuestro trabajo, de nuestra vida y hasta del sufrimiento y de la enfermedad.
  95. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos vuelvan conscientes
    que el tiempo es un don de ti, Padre, cada día,
    y que el tiempo perdido no regresa jamás.
  96. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos ayuden a comprender
    que nuestra actividad díaria forma parte de tu plan divino
    para construir la ciudad terrestre
    como parte de tu Reyno, Padre,
    y no podemos separarles.
  97. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos enseñen
    que, por el poco tiempo que nos queda de vida,
    optemos por los verdaderos valores,
    aquellos que son durables y que conducen hacia ti
    en lugar de los pasatiempos y las diversiones.
  98. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos muestren
    que la vida es como un ascensor
    hacia la felicidad junto a ti, Padre,
    pero que ella puede ser también un descenso
    hacia una prisión de eterna miséria;
    la elección está entre la santidad y la mediocridad.
  99. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos expongan que los sacrificios
    son siempre válidos y que hasta son recomendados para nuestro tiempo.
  100. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos recuerden
    que tenemos la costumbre
    de medir todo con relación al humano,
    pero que, como creyentes, debemos todo medir
    con relación a ti, Padre,
    y con relación a la eternidad.
  101. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos digan igualmente
    que toda acción y toda palabra
    tienen valor de eternidad,
    de igual forma toda omisión y toda negligencia.
  102. La grandeza del hombre

  103. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos recuerden
    que cada uno de nosotros es un santuario
    donde tu, Padre, vives para ser adorado y congratulado.

84. Padre, oramos por los sacerdotes:
que ellos nos recuerden que somos polvo.
¡Y qué polvo precioso a tus ojos, Padre!

  1. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos digan a los creyentes
    que nosotros servimos a un Dios
  2. trascendente, soberano, todopoderoso y eterno,
    Señor del cielo y de la tierra,
    Padre, Hijo y Espíritu,
    Trinidad y Unidad,
    Amor y Verdad,

  3. y que esto es para nosotros un gran honor y un gran privilegio,
    pero que ello implica también obligaciones
    de respetarle, honrarle, obedecerle, congratularle y de adorarle,
  4. y de respetar también a todas sus criaturas,
    en particular a nuestros semejantes, los seres humanos,
    respeto por sus vida y sus dignidad.
  5. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos sepan inspirar a los fieles
    cómo hacer mas y mejor durante sus vida hacia ti, Padre,
    y también volver al mundo mas humano, mas fraterno y mas agradable para todos.
  6. Los missionarios y el sostien

  7. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos alienten a los fieles
    a sostener a los misioneros, en paises extranjeros como en el propio país,
    mediante la oración y contribuciones financieras
  8. y que ayuden también a las organizaciones que se ocupan de nuevas Iglesias en los paises en desarrollo,
  9. por ejemplo «Ayuda a la Iglesia Necesitada»,
    fundada en 1947 por el Padre Werenfried van Straaten, O. Praem. (= Prémontré, 1913-2003).
  10. El plan de Dios dentro de nuestras vidas

  11. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos muestren
    tu plan divino extraordinario, Padre,
    para nuestras vidas aparentemente tan ordinarias.
  12. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan ver
    tus maravillosas acciones, Padre,
    en todas partes alrededor de nosotros.
  13. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos ayuden a reconocer actualmente
    los signos de los tiempos de hoy, por ejemplo:
    el Concilio Vaticano II (1962-1965),
    una mas grande solidaridad entre los pueblos,
    el movimiento carismático,
    el Movimiento de las Margaritas,
    el movimiento ecuménico, es decir los esfuerzos por l’unidad entre los cristianos,
    la preocupación del respecto de los derechos humanos.
  14. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos enseñen
    que nosotros, pueblo cristiano, tenemos todavia hoy la vocación profética, es decir de hablar en tu nombre, Padre, al mundo contemporaneo.
  15. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos inflamen
    con tu Espíritu Santo,
    un mundo que se muere de frialdad y de indiferencia.
  16. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos sean conscientes
    que ellos son tus instrumentos para transformar una sociedad que pierde sus principios.
  17. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos sepan
    que, gracia a sus esfuerzos,
    los pueblos de la tierra
    podrán alegrarse delante le Dios tres veces santo,
    el Padre, el Hijo y el Espíritu.
  18. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos nos hagan descubrir
    que la historia de la caravana humana,
    en una perspectiva divina,
    da a la humanidad
    esperanza, dirección y unidad.
  19. La contribución de las Margaritas

  20. Padre, oramos por los sacerdotes:
    que ellos acepten el sostén de las oraciones de las Margaritas en su apostolado sacerdotal y en su vida espíritual.
  21. *** *** *** *** *** *** *** *** ***

    Tercera parte (101-150): la oración del sacerdote

    Dirección

     

  22. Padre, tu eres el labrador,
    Jesús es la vid,
    y nosotros somos los pámpanos unidos a él.
    Sin él nada podemos hacer
    (Juan 15,1 y 5).

La elección de Jesús

  1. Tu Hijo Jesús nos dijo:
    «No sois vosotros que me avéis elegido;
    mas bien soy yo quien os a elegido
    y os elegí
    para que vayaís y llevéis el fruto
    y que vuestro fruto permanezca»
    (Juan 15,16).
  2. Colaborar con Dios

  3. Padre, te ruego como sacerdote.
    «Tu solo, Padre, puedes dar la Fe,
    pero cada uno de nosotros puede dar su testimonio.
    Tu solo, Padre, puedes dar la Esperanza,
    pero cada uno de nosotros puede devolver la confianza a sus hermanos.
    Tu solo, Padre, puedes dar el’Amor,
    pero cada uno de nosotros puede enseñar al otro a amar.
    Tu solo, Padre, puedes dar la Paz,
    pero cada uno de nosotros puede sembrar la unidad.
    Tu solo, Padre, puedes dar la Fuerza,
    pero cada uno de nosotros puede sostener un hermano desalentado.
    Tu solo, Padre, eres la Meta,
    pero cada uno de nosotros puede indicarla a los otros.
    Tu solo, Padre, eres la Luz,
    pero cada uno de nosotros puede hacerla brillar en los ojos de todos.
    Tu solo, Padre, eres la Vida,
    pero cada uno de nosotros puede devolver a los otros sus deseo de vivir.
    Tu solo, Padre, puedes hacer lo que parece imposible,
    pero cada uno de nosotros puede hacer lo posible. Tu solo, Padre, te bastas a ti mismo, pero tu prefieres contar con cada uno de nosotros»
    (cf. Padre Clément Ridard, oración brasilera, en «Carta a los intermediarios», n. 118, abril 2007, Equipos Notre-Dame, Paris, Francia).
    Tu presencia, Padre, hace todas las cosas admirablemente bellas
    (cf. Padre Marc Rivest, Tiempo de oración, página 148. [Montréal,] Ediciones F.A. Inc., 1984).
    Te ruego, Padre, tu, solo Dios verdadero, por Jesús, que has enviado a la tierra y que hoy comparte tu gloria con el Espíritu Santo (cf. Juan 17,3).
  4. La vocación

  5. Padre, te agradezco como sacerdote
    por mis Pétalos de Margarita, esas siete personas o parejas
    que me sostienen cada día de la semana
    en mi apostolado sacerdotal
    y en mi vida espíritual
    Que en cada Eucaristía participen en los méritos de tu Hijo Jesús.
    Te ruego, Padre, por el mismo Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  6. Padre, te agradezco como sacerdote
    por los buenos padres bien creyentes;
    sus vida de fe ha sido la base de mi vocación al sacerdocio.
    Gracias a sus sacrificios, he podido estudiar muchos años.
    Que tu Hijo Jesús les premie.
    Te ruego, Padre, por el mismo Jesús, tu Hijo bien amado, que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  7. Padre, te ruego como sacerdote:
    no soy mas que un hombre ordinario, no mejor que un otro. No comprendo porque tu Hijo Jesús me ha elegido para compartir su ministerio.
    Yo se solamente que es una señal de su amor y del tuyo
    y que ustedes dos me invitan a responder por amor.
    Ayúdame a permanecer siempre fiel a esta gracia.
    Te ruego, Padre, en tu bondad, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  8. Padre, te ruego como sacerdote:
    joven, yo soñaba de pilotear un avión para volar en los aires.
    Pero tu Hijo Jesús parece haberme dicho:
    «Tu pilotearas hacia el aéreopuerto celestial»
    algo como Jesús dijo a sus apóstoles
    Andrés y Pedro, Santiago y Juan:
    «Yo haré de vosotros pescadores de hombres»
    (Juan 1,40; Marcos 1,17).
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  9. Padre, te ruego como sacerdote:
    después de los estudios primarios,
    tuve por primera vez a elegir por mi vida.
    Tenía dos elecciones:
    la primera elección era entre dirigir o seguir;
    la segunda elección era de optar por el dominio mas importante, el espíritual.
    Con la ayuda de tu Espíritu Santo,
    recibí la ordenación sacerdotal algunos años mas tarde. Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  10. Oración para el clero

     

  11. Padre, te ruego como sacerdote
    por el papa, el vicario de Cristo en la tierra,
    a quien esta confiada la carga de la Iglesia universal.
    Que tu Espíritu ilumine sus decisiones
    y confirme sus acciones.
    Que él guarde la Iglesia en la unidad.
    Dale fuerza, corage y discernimiento.
    Te ruego, Padre, por tu Hijo bien amado, Jesús Cristo, que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  12. Padre, te ruego como sacerdote
    por los obispos, los sucesores de los apóstoles,
    a quienes está confiada la dirección de una diócesis y también la relación con la Iglesia universal en unión con el papa.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  13. Padre, te ruego como sacerdote
    por todos los sacerdotes del mundo,
    por los díaconos,
    por los agentes pastorales,
    por los catequeses,
    por todos los colaboradores laicos de sacerdotes y de obispos.
    Te ruego, Padre, por tu Hijo bien amado, Jesús, que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  14. Padre, te ruego como sacerdote
    por el futuro de la Iglesia,
    es decir por «los 80,000 seminaristas
    de Africa, de Asia, de Oceanía y de América del Sur
    que están en formación en los 900 seminarios de las nuevas Iglesias»
    (Obra pontifical San Pedro Apostol),
    para asegurar que podamos continuar la evangelización del mundo.
  15. Te ruego también por los seminaristas de Europa y de América del Norte.
  16. Después de 50 años, es decir después del Concilio Vaticano II, las vocaciones han súbitamente disminuido mucho en esas regiones.
    Que tu Espíritu Santo asegure el relevo.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el mismo Espíritu Santo.
  17. Padre, te ruego como sacerdote
    de una manera especial
    por los misioneros,
    que sean sacerdotes, religiosos (sas) o laicos;
    por todos los adherentes del Movimiento de las Margaritas,
    sean los Pétalos orantes, sean los sacerdotes beneficiarios;
    por la Ayuda a la Iglesia Necesitada
    y todas sus implicaciones y todos sus projectos.
    Te ruego por todas les necesidades de la Iglesia.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  18. La vida del sacerdote

  19. Padre, te ruego como sacerdote:
    te agradezco por el Movimiento de las Margaritas;
    00ciertos sacerdotes beneficiarios consideran como un servicio esencial.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  20. Padre, te ruego como sacerdote:
    podamos entre colegas sacerdotes mantener
    una verdadera vida de oración
    y una vida fraternal cordial
    para sostenernos y animarnos los unos a los otros.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  21. Padre, te ruego como sacerdote:
    que nuestras vidas sacerdotales sean auténticas y sinceras,
    fieles a tu llamado,
    no para cumplir una tarea
    sino para dar un verdadero testimonio
    a fin de construir el reyno con tu Hijo Jesús.
    Te ruego, Padre, por el mismo Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  22. Padre, te ruego como sacerdote:
    darnos la gracia de ser sacerdotes joviales
    porque un sacerdote triste es deprimente.
    Nuestro buen humor sera mas convincente y mas real.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  23. Padre, te ruego como sacerdote:
    sacerdotes y laicos tienen muchos puntos en comun.
    Primero, tenemos en comun la vida, la existencia recibida de ti, nuestro Creador.
    Segundo, sacerdotes y laicos tenemos en comun nuestra vocación bautismal. Nos convertimos en tus hijos al mismo titulo y tenemos la misma misión en la Iglesia.
    Tercero, tenemos la misma vocación de oración.
    Juntos, sacerdotes y laicos, podemos adorarte y alabarte, interceder junto a ti y pedirte perdón.
    El sacerdote preside la Eucaristía pero los fieles
    -– y luego las Margaritas –-
    pueden participar activamente. Todo tu Pueblo te rinde gloria.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  24. Padre, te ruego como sacerdote:
    danos la gracia de tu Espíritu
    para no dejarnos asfixiar por el trabajo
    sino organizar nuestro tiempo para renovarnos y encontrar un refuerzo espíritual.
    Y que nos esforcemos de aprovechar de un día libre en la semana para profundizar nuestra espíritualidad.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  25. El trabajo del sacerdote

  26. Padre, te ruego como sacerdote:
    te agradezco por el gran número de sacerdotes que benefician del Movimiento de las Margaritas,
    sosteniendoles en sus ministerio sacerdotal
    y en sus vida espíritual.
    Te agradezco, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  27. Padre, te ruego como sacerdote:
    tenemos habilidades diferentes:
    uno es predicador elocuente, el otro es poeta;
    uno esta bien con los jóvenes, el otro esta a gusto con las personas mayores;
    uno es un filósofo profundo, el otro tiene la risa facil;
    uno es buen músico, el otro es hábile en el dibujo;
    uno es deportista, el otro es espíritual;
    uno es manual, el otro intelectual.
    Podamos respetarnos todos, los unos a los otros
    sin envidia, sin competición y sin rivalidad,
    colaborando juntos por el Reyno,
    la diversidad favorable a la unidad.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  28. Padre, te ruego como sacerdote
    por todos mis colegas sacerdotes:
    en parroquia, en la administración, en las escuelas
    y en las prisiones, en los hospitales y en las residencias de los ancianos, los que trabajan con los jóvenes, los misioneros
    y todos los otros.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  29. Padre, te ruego como sacerdote
    por los prisioneros,
    por los suicidas,
    por los terroristas y sus víctimas,
    por los militares,
    por los políticos,
    por los hombres de negocios,
    por los artistas,
    por los maestros en las escuelas y sus alumnos,
    por los estudiantes y sus profesores en las universidades.
    Que el Espíritu Santo les sostenga por su gracia, cada uno según sus necesidades.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  30. Padre, te ruego como sacerdote:
    que actuemos siempre
    según el buen sentido y la gracia del Espíritu Santo,
    con cortesía y sin excésos.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  31. Padre, te ruego como sacerdote:
    que intentemos de aliviar la pobreza de algunas personas que están entre nosotros,
    lamentando la insensibilidad de algunos vecinos ricos
    y la hipocrecía de algunas instancias.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  32. Padre, te ruego como sacerdote.
    «La mas grave de las injusticias
    consiste a no honrar a Dios como Dios.
    Cuando una riqueza material acapara la atención de el hombre, ésta logra una operación de me
    ñano,
    anexando a ella lo que es de Dios»
    (cf. Padre Marc Rivest, Tiempo de oración, página 150. [Montréal,] Édiciones F.A. Inc., 1984).
    Te ruego, Padre, por Jesús, tu Hijo bien amado, que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  33. Padre, te ruego como sacerdote:
    somos muy contentos por una converción inesperada
    después de un largo tiempo.
    Te rendimos gracia.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  34. Padre, te ruego como sacerdote
    especialmente por las personas al final de la vida:
    «Cuando viene el invierno de la vida humana,
    nuestras energías disminuyen y nuestros pasos vacilan.
    Pero cada día de invierno nos aproxima de una nueva Primavera.
    Para la persona humana, el invierno de la vida es la víspera de una nueva estación, es la víspera de la resurección.
    Nuestra vida no se detiene bajo el frio del sufrimiento y de la muerte.
    Para nosotros, cristianos, es cuando todo parece terminar que todo comienza.
    Hagamos de nuestra vida una subida hacia la eterna Primavera».
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  35. Padre, te ruego como sacerdote:
    que nosotros pastores ofrescamos al Pueblo de Dios y a toda persona de buena voluntad
    «la victoria de la esperanza sobre la angustia,
    de la comunión sobre la soledad,
    de la paz sobre la turbación,
    de la alegría y de la belleza sobre el tedio y la náusea,
    de perspectivas eternas sobre las perspectivas temporales,
    de la vida sobre la muerte»
    (Pablo VI, Marialis Cultus, 57; ver nota mas abajo).
    Te ruego, Padre, por tu Hijo Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  36. Las dificultades del sacerdote

  37. Padre, te ruego como sacerdote
    por la escasez de vocaciones sacerdotales
    y por el envejecimiento de los sacerdotes en nuestras regiones.
    Que el Espíritu Santo ilumine los corazones
    y de la fuerza para continuar a servir
    y para asegurarnos los sucesores.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  38. Padre, te ruego como sacerdote:
    cuando el ministerio nos vuelva
    irritados, frustrados o agotados,
    haznos encontrar el equilibrio y la calma,
    la sonrisa en los labios, la alegría en el corazón,
    sin hacer actos que lamentaremos mas tarde.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  39. Padre, te ruego como sacerdote:
    que la fatiga de los días, la multitud de ocupaciones, los numerosos llamados
    no nos impida nunca de reservarte el tiempo para honrarte
    y que, por la gracia de tu Espíritu, no nos decepcionemos.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  40. Padre, te ruego como sacerdote:
    tu Hijo Jesús en la cruz clamó a gran voz
    «¿Mi Dios, mi Dios, porque me has abandonado?»
    (Salmo 22,1; Marcos 15,34; Mateo 27,46).
    Y todo sacerdote hace la experiencia de la soledad y de la decepción en ciertos momentos.
    Que tu Espíritu Santo conceda a todos la gracia necesaria para aceptar y perseverar.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  41. Padre, te ruego como sacerdote:
    somos todos pecadores, hasta nosotros, los sacerdotes.
    Intentemos de reconciliarnos regularmente contigo por el sacramento del perdón.
  42. Algunos de nosotros han causado escándalos por abusos sexuales.
    No estamos orgullosos de eso y oramos por nuestros colegas que han sucumbido.
    Ten piedad de todos nosotros y danos la gracia de la fidelidad.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  43. Padre, te ruego como sacerdote:
    la nueva evangelisación es cada vez mas compleja y por hoy cada vez mas difícil.
    Que tu Espíritu nos de sabiduría, inteligencia y prudencia,
    no como talentos naturales, sino como sus dones.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  44. Padre, te ruego como sacerdote:
    el pluralismo religioso de nuestro tiempo, la multitud de razas y de nacionalidades y de idiomas convierten a nuestro ministerio muy costoso. Danos la fuerza necesaria para amar a todos nuestros hermanos.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  45. Padre, te ruego como sacerdote:
    que seamos abiertos y acojamos a los Judíos, a los Budistas y a los Musulmanes como hermanos que, con nosotros, búzcan al mismo Dios, mismo si es de otra manera.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  46. Padre, te ruego como sacerdote:
    las sectas de los Pentecostales, de los Testigos de Jehová, de la Nueva Era, y otros grupos sempran la confusión en el corazon de algunos cristianos. Que el dialoga y la gracia del Espírito Santo puede abrirle a la verdad del Evangilio.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  47. Padre, te ruego como sacerdote:
    a menudo hacemos frente al falsas ideas.
    Muchas personas se han metido al esoterísmo, al vudú o al panteísmo;
    algunas no distinguen entre la reencarnación y la resurrección.
    Que tu Espíritu les ilumine y les conduzca al buen camino.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  48. Padre, te ruego como sacerdote:
    ayúdanos a soportar la oposición y la crítica de ciertos medios enemigos de la fe católica,
    donde no somos bienvenidos.
    Que les montremos la caridad en unión con tu Hijo Jesús.
    Te ruego, Padre, por el mismo Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  49. Padre, te ruego como sacerdote:
    encontramos un gran número de gente
    que disen que creen en ti
    pero no practican sus fe.
    Esta una forma de indiferencia religiosa que absorbe mucho de nuestra energía
    y solamente tu Espíritu puede voltear esta situación.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  50. La comunión de los santos

  51. Padre, te ruego como sacerdote,
    no solo, sino con la Iglesia universal
    y la comunión de los santos.
    En primer lugar, en unión con la Vírgen María,
    ésta joven mujer de Israel que tu has elegido para convertirse en la madre de tu Hijo encarnado, Jesucristo.
    Nosotros la honramos como la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia.
    Ella extiende su maternidad esp
    íritual a todos los miembros de la Iglesia
    y se interesa a todos sus hijos.
  52. Es por eso que ella hace sus apariciones en todo tiempo y lugar y en los continentes:
    en Lourdes y en Lisieux en Francia,
    en Fátima y en Garabandal en Portugal,
    en Guatemala en Mexico,
    en Kibeho en Rwanda, en Africa Central
    (cf. MIRROR, newsletter of Aid to the Church in Need, May/June 2007).
    Ella nos exhorta siempre con el mismo mensaje:
    a la conversión, a la penitencia, a la oración, al testimonio de la fe.
    Ofrescámosle una corona de rosas, en tu presencia, Padre, por la salvación del mundo.
    Nuestra afectuosa Madre no olvida a ninguno de sus hijos.
    Te ruego, Padre, por Jesús, su hijo y el tuyo, que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  53. Padre, te ruego además como sacerdote,
    en la comunión de los santos,
    con los apóstoles:
    los doce compañeros de Jesús
    y los apóstoles de todos los tiempos y de todos los países.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  54. Padre, te ruego como sacerdote,
    siempre en comunión con los santos,
    con los mártires, esos testigos de la fe por sus sangre,
    desde las persecuciones del imperio romano
    hasta las persecuciones de nuestro propio siglo.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  55. Padre, te ruego como sacerdote,
    en la comunión de los santos,
    con todos los elegidos, los grandes santos de todos los siglos y de todos los rincones del mundo,
    que han comprometido sus vida por la fe, en la caridad por sus hermanos.
    Son demasiado numerosos para enumerarlos, pero están todos junto a ti, Padre.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  56. Padre, te ruego como sacerdote:
    da a nuestros Pétalos de permanecer fieles a sus compromiso de orar por sus sacerdote adoptado.
    Ellos tienen sus propias inquietud, problemas y preocupaciones.
    Y sin embargo se han encargado de nuestro ministerio y de nuestra vida espíritual para sostenernos.
    Juntos formamos una pequeña familia espíritual;
    ellos son nuestros mejores colaboradores.
    Bendíseles, Padre, y gúardalos en tu amor.
    Te ruego, Padre, por Jesús que comparte tu gloria con el Espíritu Santo.
  57. **** **** **** **** **** **** ****

    Quarta parte (151-161): Conclusión

    Letanía

  58. Santa María,
    Immaculada Concepción,
    tu has recibido la gracia plena
    y tu eres «de nuestra raza derrotada el único orgullo»,
    la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia,
    la patrona del Movimiento de las Margaritas,
    Reyna de los sacerdotes, tus hijos de predilección,
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  59. San José,
    muy casto esposo de María,
    patrón de la Iglesia universal,
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  60. .San Miguel Arcángel,
    defensor de la Iglesia,
    defiende a los sacerdotes en dificultad,
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  61. San Françisco de Asís (1182-1226),
    tu has dicho que, encontrando un santo venido del cielo
    y, al mismo tiempo, un pobrecito sacerdote,
  62. tu presentarías primero tus respetos al sacerdote disculpándote con el santo (2 Celano 201),
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  63. San Juan Maria Vianney (1786-1859), pastor de Ars,
    patrón de los sacerdotes,
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  64. Bienaventurado Monseñor Louis-Zéphirin Moreau (1824-1901),
    4o obispo de la diócesis de Saint-Hyacinthe (1875-1901),
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  65. Padre Michael J. McGivney (1852-1890),
    fundador de los Caballeros de Colon (en 1882),
    ora por los sacerdotes y ora también por nosotros.
  66. Todos los santos y todas las santas,
    con los ángeles guardianes y todos los buenos ángeles,
    oren por los sacerdotes y oren también por nosotros.
  67. Doxología

  68. Te oramos, Padre,
    con la Vírgen María,
    con los santos y los ángeles,
  69. rindíendote todo honor y toda gloria,
    por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
    con él y en él,
    en la unidad del Espíritu Santo, el Paráclito,
    ahora y por la eternidad.
    Amén.

Nihil obstat: 27 de agosto de 2008, Marc Le Goanvec, OFM, Min. Prov.

Imprimatur: 8 de setiembre de 2008, Msg François Lapierre, p.mé.é, Episcopo de Saint-Hyacinthe, QC, Canada

 

 

Oración: Copyright © 2007 Francisco de Ruijte. Todos derechos reservados.

Notas

# 20 y 67, fuente: al final del mensaje de Benedicto XVI, por la 43a jornada mundial de oración por las vocaciones, 4o domingo de Pascuas, 7 de mayo 2006;
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/vocations/documents/hf_ben-xvi_mes_20060305_xliii-vocations_sp.html

# 131, fuente: Papa Pablo VI, Exhortatión apostolico Marialis Cultus, 57; 2 febraio 1974, http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/apost_exhortations/documents/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus_sp.html

Esta oración esta disponible en seis (6) idiomas: español, portugués, francés, inglés, italiano y en holandés.

Se puede obtener información sobre el Movimiento de las Margaritas a
www.paxetbonum.net/margarita.html (en español),
www.paxetbonum.net/oracao.html (en portugés),
www.paxetbonum.net/marguerite.html (en francés),

www.paxetbonum.net/daisy.html (en inglés),
www.paxetbonum.net/margherita.html (en italiano),
www.paxetbonum.net/margrieten.html (en holandés).
Correo electrónico:
info@paxetbonum.net
Teléfono: (450) 742-7299
Fax: (450) 743-7666
Por correo:
Francisco de Ruijte
95, chemin Sainte-Anne
Sorel (Québec) J3P 1J6

Canada

Epílogo

La oración tiene un aspecto exterior y un aspecto interior. Nuestra oración es a menudo exterior y sufre de una falta de interioridad. ¿Cómo se puede meditar con el ruido exterior, con el bullicio de las voces? La meditación tiene necesidad de silencio. La oración presentada quiere ayudarles a interiorizar.

Leer esta oración una sola vez, luego ponerla de lado, esto equivale a olvidarla como si nunca se hubiera leido. Es necesario leerla y releerla a menudo, lentamente, meditando. Después de un cierto número de lecturas meditadas, se descubrirá su profundidad y su verdadero valor.

Esta oración nació del silencio; es fruto del silencio. Es también en el silencio que se debe leerla y meditar. Eventualmente se llegará a la contemplación y a la adoración.

Francisco de Ruijte, 14 mayo 2007

Documento creado: verano 2006 – otoño 2007.

Ultima puesta al día: 2007-nov. 07.